Tomado de Notiriosucio
La tragedia se desató en el corregimiento de Montaño, municipio de Carmen del Darién, cuando un niño de tan solo 7 meses de edad, Yan Carlos Benítez Furnieles, perdió la vida tras ahogarse en las aguas del río Atrato. Esta tragedia, que cobra una vida inocente, es un dolor insoportable para su familia, en especial para su madre Risibeth Furnieles y su padre Yan Carlos Benítez Valoyes, hermano del actual alcalde de Carmen del Darién, Dawison Valoyes.
El municipio que ha vivido durante meses el horror de las inundaciones, pero lo que sucedió este 13 de julio es un reflejo claro de la desidia y abandono institucional. A pesar de los desesperados llamados de auxilio del alcalde, que días antes había hecho un S.O.S pidiendo ayuda urgente al gobierno nacional, lo único que ha llegado son promesas vacías, mercados, y el silencio ensordecedor de las autoridades. ¿Dónde está la respuesta real, donde están las soluciones estructurales que esta tragedia exige? Las campañas políticas y los discursos huecos parecen haber sido más prioritarios que la vida misma de los habitantes del Bajo Atrato.
Este niño, que ni siquiera tuvo la oportunidad de entender el mundo que lo rodeaba, paga con su vida la total ausencia de acción por parte de aquellos encargados de velar por la seguridad de las comunidades. Hoy, las familias de Carmen del Darién, Riosucio y otros municipios cercanos están a merced de las aguas, sin un plan real de prevención o atención. Las autoridades, sentadas en sus escritorios en Bogotá, parecen no entender que lo que se necesita no son palabras, sino actos concretos que garanticen la vida de quienes, como el pequeño Yan Carlos, solo piden sobrevivir a la indiferencia que los rodea.
¿Hasta cuándo los niños tendrán que seguir pagando el precio de la negligencia estatal? Esta muerte es una muestra brutal de lo que ocurre cuando los problemas se acumulan y los responsables se dan la espalda. Ya es hora de que los discursos vacíos y las promesas se conviertan en acciones tangibles para evitar más víctimas como esta.
Desde nuestro medio, enviamos nuestras más sinceras condolencias a la familia de Yan Carlos y a todos los afectados por esta tragedia, esperando que esta vez el dolor de una vida perdida sirva para mover, finalmente, las conciencias adormecidas de aquellos que pueden hacer algo para cambiar esta realidad.




