El obispo de la Diócesis de Quibdó pidió atención urgente para las familias afectadas, evaluación de las viviendas y mayores recursos para el Hospital San Francisco de Asís.
El obispo de la Diócesis de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, lanzó un llamado urgente a las autoridades y a la comunidad nacional para atender las consecuencias que dejó el terremoto registrado el pasado 10 de agosto en el Chocó.
El prelado advirtió sobre los daños ocasionados en miles de viviendas, algunas de las cuales presentan grietas, fisuras y problemas estructurales que podrían representar un riesgo para sus habitantes.
Entre los sectores afectados mencionó La Terraza, en Quibdó, donde, según su reporte, existen viviendas que requieren una evaluación técnica para establecer si pueden seguir siendo habitadas.
Ante esta situación, Mosquera Moreno pidió la presencia de ingenieros y profesionales especializados que puedan realizar una valoración de las estructuras y determinar cuáles viviendas necesitan reparaciones o deben ser evacuadas.
La emergencia también ha obligado a numerosas familias a permanecer fuera de sus casas por temor a nuevos movimientos sísmicos o al colapso de las estructuras.
Preocupación por los servicios de salud
Otro de los motivos de preocupación expresados por el obispo es la situación del Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, principal centro asistencial del departamento, que ha tenido que atender a numerosas personas afectadas por el terremoto.
Mosquera Moreno advirtió sobre la necesidad de fortalecer al hospital con medicamentos, insumos y demás elementos indispensables para responder a la emergencia. Algunos pacientes, debido a la gravedad de sus lesiones, han tenido que ser trasladados a centros asistenciales de mayor complejidad en Medellín y otras ciudades.
“Necesita insumos el hospital para atender a tantas personas que han llegado heridas también a este lugar”, manifestó el obispo.
Llamado a la solidaridad
La Iglesia católica también comenzó a canalizar ayudas para las comunidades damnificadas. La Diócesis de Quibdó solicitó alimentos no perecederos, frazadas, medicamentos, elementos para niños y bebés y otros artículos de primera necesidad.
La preocupación se extiende incluso a las mascotas de las familias damnificadas, que también permanecen en medio de las difíciles condiciones generadas por la emergencia.
La Diócesis ha desplegado equipos para recorrer los barrios, identificar las necesidades de las comunidades y acompañar a las familias afectadas.
El llamado del obispo pone de manifiesto que la emergencia no se limita a los daños visibles ocasionados por el terremoto. La situación plantea además una crisis habitacional, sanitaria y humanitaria que requiere una respuesta rápida de las autoridades locales, departamentales y nacionales.



