En El Dos, corregimiento del municipio de Unión Panamericana, la comunidad sigue a la espera de que se cumpla la promesa de reconstrucción del colegio de San Rafael hecha por el gobierno nacional.
Tres días después del terremoto del 10 de agosto, el vicepresidente José Manuel Restrepo visitódel colegio y prometió reconstruirlo.
Hoy, a cerca de dos meses de la catástrofe, el panorama es distinto. Las directivas del colegio son cada vez más escépticas de una pronta reconstrucción. No hay un plan de trabajo para hacerlo y los ingenieros de los gobiernos locales y nacional no han vuelto a visitarlos.
Lo que inicialmente se manejó como una prioridad nacional por parte del gobierno del presidente Abelardo De La Espriella ha terminado convirtiéndose en un doloroso ejercicio de retórica política.
El plantel atiende cerca de 500 niños y adolescentes. El sismo destruyó su comedor escolar y dejó inhabilitados todos los salones de bachillerato.
Sin infraestructura básica y con las endémicas fallas de conectividad a internet que plagan la región, hablar de «educación virtual» o «flexibilidad académica» —como ha sugerido el gobierno central— resulta un insulto para un pueblo incomunicado.
La realidad sobre el terreno es indignante: los estudiantes se ven forzados a recibir clases improvisadas en carpas, pasillos expuestos a la intemperie y en los pocos rincones que milagrosamente no se vinieron abajo. La falta de celeridad para realizar demoliciones técnicas y diagnósticos estructurales serios mantiene los cuadernos y materiales de cientos de jóvenes atrapados en aulas en riesgo inminente de desplome.
El caso de San Rafael El Dos es apenas un reflejo de una crisis departamental mucho más profunda. Informes de la Secretaría de Educación de Chocó estiman que más de 700 sedes educativas sufrieron graves daños a nivel departamental tras el sismo. Sin embargo, la lentitud administrativa y la falta de voluntad política real han convertido la emergencia en una condena al atraso escolar.
A medida que pasan las semanas, la paciencia en Unión Panamericana se agota. La reconstrucción de este colegio no es un favor que el Gobierno central le hace al Chocó; es un deber constitucional.



