En las últimas horas ha crecido la inseguridad en Quibdó. El docente y microempresario de la cerrajería Abraham Ruiz Murillo, de 65 años, fue atacado por un joven armado que llegó hasta su taller, ubica en el barrio Medrano de Quibdó.
“(El atacante) se fue de una vez a buscarlo y a darle a darle los tiros de una vez, y mi papá lo agarró y no lo soltaba, y allí fue. Ya van dos amenazas”, manifestó una hija de Ruiz Murillo.
Tras el ataque, el docente tuvo que ser remitido de emergencia a un hospital de Medellín. “Recibió unos impactos de bala a la altura de la cabeza, ninguno penetró, todos fueron rozando el cuello”, manifestó Camilo Ramírez, interventor médico del hospital San Francisco de Asís.
Y horas antes se presentó un atentado contra David Emilio Mosquera, rector de la Universidad Tecnológica del Chocó. Un hombre llegó hasta su vivienda en el barrio El Jardín, sector Oasis Dos, y disparó varias veces.
Tanto el rector como el docente-microempresario habían recibido amenazas y llamadas extorsivas. La gran mayoría de los directores de las entidades públicas del orden nacional y departamental reciben amenazas y extorsiones.
El comando de Policía Chocó informó que tras el atentado en contra de Abraham Pino Murillo fueron capturados cuatro hombres, entre ellos un adolescente, a quienes se les incautaron dos armas de fuego y material delincuencial.
En la madrugada de hoy fue asesinado un joven en el barrio Porvenir sector La Playa.
En la tarde de hoy vino a Quibdó el Mayor General Carlos Ernesto Rodríguez, Director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional.
Se anunció que el próximo lunes se realizará en Quibdó un Consejo de Seguridad con la presencia del ministro de Defensa, Diego Molano Aponte.
La Fuerza de Tarea Conjunta Titán realiza patrullaje en Quibdó, en coordinación con la Policía.
Un clima de tensión, preocupación y zozobra recorre todo Quibdó por el aumento de la inseguridad. Jóvenes delincuentes con armas de fuego, algunos adolescentes, ingresan a robar sin temor alguno a todo tipo de negocios: bodegas de gaseosas, de cerveza, de materiales de construcción, estaciones de combustible, supermercados, prenderías, venta de motos y de carros, camiones con licores. Crece el número de fleteos, robo de celulares, carteras.
Es tan grave la situación que en varios barrios periféricos los jóvenes delincuentes instalan peajes y entran a viviendas a robar mercado y comida preparada. El cimiento material de esta creciente ola de inseguridad es el aumento de la extrema pobreza de gran parte de la población que ocasiona su descomposición y lumpenización




