Más de 170 millones de personas ya se vacunaron contra el COVID-19 en el mundo, y ninguna ha fallecido por este hecho.
Estas vacunas han sido sometidas al monitoreo de seguridad más riguroso en la historia.
Puede tener algunos efectos secundarios después de aplicarse la vacuna contra el COVID-19. Son signos normales de que su organismo está generando protección. Los efectos secundarios de la vacuna contra el COVID-19, como escalofríos o cansancio, pueden incidir en su capacidad para realizar las actividades diarias, pero deberían desaparecer en unos días.
Vacúnese y ayude a detener la pandemia
Los estudios demuestran que las vacunas contra el COVID-19 son efectivas para evitar infectarse por COVID-19. Los expertos además creen que vacunarse contra el COVID-19 evita que se enferme gravemente incluso si se infecta por COVID-19.
La vacunación contra el COVID-19 es una herramienta importante para ayudarnos a volver a la normalidad.
Las vacunas contra el COVID-19 le enseñan a nuestro sistema inmunitario a reconocer y combatir el virus que causa el COVID-19. Después de la vacunación, por lo general el organismo tarda algunas semanas para generar protección (inmunidad) contra el virus que causa el COVID-19. Es decir que existe la posibilidad de que una persona se infecte por COVID-19 justo después de vacunarse. Esto se debe a que la vacuna no tuvo suficiente tiempo para generar protección.
Aunque se haya vacunado contra el COVID-19, es posible que esté expuesto al virus que causa el COVID-19. Después de la exposición, las personas pueden ser infectadas por el virus que causa el COVID-19 o ser «portadoras» del virus sin sentirse enfermas ni tener ningún síntoma. Los expertos denominan a este fenómeno «infección asintomática».
Por tal motivo, incluso después de la vacunación, debemos seguir utilizando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener esta pandemia.



