La tortuga Caná es una especie de reptil de la familia Dermochelyidae, es la mayor de todas las tortugas actuales y muy diferente del resto, tanto en su apariencia como en su fisiología, alcanzando una longitud de 2,3 metros y un peso de más de 600 kilos.
La caparazón puede llegar a superar los dos metros, es de tipo mosaico y presenta un total de siete quillas en el dorso y el vientre. Esta concha no está formada por escudos óseos, sino que está hecha de tejido conectivo blando (de ahí el nombre de tortuga de cuero que se le da a veces).
En la caparazón no se observa el peto ni el afilado borde lateral, solo una suave curva que da una apariencia semicilíndrica al animal. Su tasa metabólica es aproximadamente 3 veces mayor de lo esperado en un reptil de su tamaño, lo que, unido a sus intercambiadores de calor contra corriente y su gran tamaño, permite mantener una temperatura corporal de hasta 18 °C sobre el agua circundante.
Las tortugas cana o laúd se aparean en el mar. Los machos nunca abandonan el agua una vez que entran en ella como crías. Las hembras se aparean cada tres o cuatro años, volviendo a las playas donde ellas mismas nacieron para depositar sus huevos. Una hembra puede dejar hasta cien huevos en cada deposición. El intervalo entre una puesta y la siguiente es de unos nueve días. El primer apareamiento se produce después de que la tortuga haya cumplido diez años.
Los huevos se incuban durante 60 días. Al igual que otros reptiles, la temperatura ambiente del nido determina el sexo de las crías. Los huevos se abren mientras continúan bajo la arena y después del anochecer, las crías cavan su camino hacia la superficie y siguen su marca hasta el mar. Muy pocas de ellas sobreviven a este misterioso periodo para convertirse en adultos. Muchas son devoradas por aves e incluso otros reptiles antes de que tengan la oportunidad de sumergirse en el agua.
Las tortugas Caná subsisten gracias a una dieta de medusas, como las aguamalas. Por eso son esenciales para el ecosistema marino. Debido a la naturaleza transparente de sus presas, las tortugas caná o laúd a menudo se asfixian comiendo trozos de plástico a la deriva. Se han encontrado ejemplares muertos con bolsas de plástico, piezas de plástico duro e hilo de pescar en el estómago.
La tortuga caná -también conocida como laúd o baula- es la tortuga viviente más grande del mundo. Aquí se compara su tamaño con el de un ser humano promedio y con una especia de tortuga icotea.
Acandí, Chocó, es el único lugar de Colombia donde anidan las tortugas caná.
«Hacen un hueco, depositan los huevos y luego los tapan y dan varias vueltas alrededor para que los animales que puedan comérselos no sepan exactamente donde están. Todo eso puede durar alrededor de 45 minutos», explica Manuel Rivas, ciudadano de Acandí que conoce el proceso.
Según dice, otras 10 playas en el mundo cuentan con el privilegio de ser el hogar de las tortugas, cuya historia o mejor su prehistoria, se remonta a varios millones de años.
Sin tortuga canna tendríamos una sobrepoblación de aguamala en el mar, nadie podría bucear, nadie podría bañarse en el mar, otras especiales desaparecerían. Estas tortugas mantienen un equilibrio en nuestros océanos.
Es bueno recordar que este animal es de la época de los dinosaurios, los cuales desaparecieron por los cambios climáticos que ha sufrido el planeta y ellas no han sufridosino pocos cambios, y por ello se le considera un fósil viviente, de altisimo valor científico.
Por todo ello es importante su protección. Entre 1994 y 2004, la población de caná en el mundo bajó de 110 mil a un poco mas de 40 mil. Esta situación la pone en gravísimo riesgo de desaparecer. Por ello los consejos comunitarios de Acandí han gestionado desde 2004 con Codechocó y Parques Nacionales la declaratoria de área protegida, lo cual se logró hace cinco años. Hoy se propone ampliar el área protegida hasta Cabo Tiburón, en el extremo norte de Acandí, en la frontera con Panamá.




