La enfermera Cenaida María Murillo Ortiz, natural de Tauchigadó, Medio Atrato, perdió la vida la noche del viernes 31 de julio de 2026 en un hospital de alta complejidad de Medellín, víctima de una sepsis generalizada originada en un procedimiento estético realizado un mes antes en Quibdó, capital del Chocó.
En junio de 2026 la víctima se sometió a una intervención descrita como “lipoescultura” en un establecimiento informal, conocido como “clínica de garaje”. El procedimiento incluyó la inyección de biopolímeros, sustancias ilegales y de alto riesgo que están prohibidas en Colombia por sus graves consecuencias para la salud.
Pocos días después de la intervención, la mujer comenzó a presentar síntomas alarmantes: intensa rasquiña, molestia persistente en la zona de la cadera y la formación de un absceso doloroso. Su estado se deterioró rápidamente hasta evolucionar hacia un proceso infeccioso generalizado (sepsis o septicemia).
Ante la gravedad de la situación, sus familiares la trasladaron de urgencia por vía aérea a Medellín. La paciente arribó el martes 28 de julio de 2026, fue atendida de inmediato en un servicio de urgencias y ese mismo día remitida a un centro de mayor complejidad.
A pesar de varios días de cuidados intensivos, su organismo no resistió. La noche del 31 de julio entró en paro cardiorrespiratorio y, tras múltiples intentos de reanimación, los médicos declararon su fallecimiento pasadas las 10 de la noche.
Este caso vuelve a poner de relieve los peligros de los procedimientos estéticos realizados en lugares no habilitados y el uso de biopolímeros, una práctica que ha cobrado la vida de numerosas personas en distintas regiones del país.
El cuerpo de Cenaida María Murillo Ortiz llegó esta noche y es velado en la Funeraria ubicada en la calle 28 entre carreras 5 y 6. Permanecerá allí hasta las 8:00 de la mañana del lunes 3 de agosto, cuando será trasladado al municipio de Medio Atrato, de donde era oriunda, para darle el último adiós.



