El alcalde de Istmina, Jeison Mosquera, informó que se presenta una grave situación de orden público y que fueron desplazadas 60 familias, unas 150 personas, de las cuales, 33 son niños, de las comunidades de Negría y Doidó, en Istmina, y Chambacú, Sipí. Estas comunidades, en menos de dos meses, se vieron obligadas a salir de sus territorios por la falta de garantía en su permanencia en sus tierras.
Se desplazaron a la cabecera municipal de Istmina, al escuchar ráfagas de fusil y ser abordados algunos de sus líderes por hombres armados.
Los desplazados manifestaron al alcalde que «hasta no tener garantía de paz en su territorio no regresarán» y envían un fuerte mensaje al gobierno nacional, en donde exigen que se instale una mesa de diálogo en Istmina, con las comisiones de paz, la institucionalidad y representantes de los grupos al margen de la ley que operan en la zona, para buscar una salida negociada y definitiva, en la búsqueda de la paz y reconciliación del territorio.
El compromiso de la administración municipal de Istmina es brindarle todas las condiciones de mejor calidad de vida, con entornos de paz y seguridad, por lo que se suma al llamado de la comunidad.
Dijo el mandatario que la situación se deriva por enfrentamientos constantes entre grupos armados ilegales y que este es el noveno desplazamiento forzado que sufren sus comunidades.
Pidió ayuda al gobierno nacional, pues la situación es muy grave y pone en riesgo a un buen número de personas.
Orfelino Murillo, de Istmina, quien trabaja con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, dijo que hombres armados lo detuvieron en un retén ilegal, que siente miedo y que espera que cambien las condiciones para volver a su territorio.
Funcionarios de la administración municipal indicaron que las familias desplazadas se encuentran confinadas en el casco urbano, cerca a la alcaldía local.




