La Ministra de Cultura, Angélica Mayolo, estuvo en la tarde de hoy en Quibdó y presidió el acto de inauguración y entrega de un mural en homenaje a tres grandes cultores del Chocó: Teresa Martínez de Varela, Arnoldo Palacios y Alfonso Córdoba ‘El Brujo’.
El mural está ubicado en una de las paredes laterales de la sede de la Diócesis de Quibdó y fue pintado por Juan Ricardo Angulo, un artista de Magüí Payán, Nariño.

Hace pocos meses el artista nariñense donó una pintura de tamaño medio sobre Manuel Zapata Olivella que fue instalada en la Biblioteca Pública Manuel Zapata Olivella de Bogotá.
Teresa Martínez de Varela
Teresa Martínez de Varela fue una destacada maestra, escritora y artista quibdoseña. Autora de las novelas “Guerra y Amor”, sobre la Segunda Guerra Mundial, “Mi Cristo negro”, sobre Manuel Saturio Valencia, la biografía de Diego Luis Córdoba y de varias obras de teatro: “El Nueve de Abril”, “Las fuerzas armadas” y “La madre fósil”. Compuso la ópera “La virgen loca”, varios himnos marciales y místicos, un pasodoble a Bogotá, boleros, villancicos, una misa de navidad, decenas de poemas y pinturas al óleo sobre personajes y paisajes.
Fue directora de la Normal de Istmina, de la Normal de Señoritas en Quibdó y Secretaria de Educación del Chocó.

Arnoldo de los Santos Palacios Mosquera
Arnoldo de los Santos Palacios Mosquera fue un prodigioso escritor certegueño. Autor de las novelas ‘Las Estrellas son Negras’, sobre el hambre, el dolor y la discriminación que padece el pueblo chocoano, La Selva y la Lluvia, (sobre el 9 de abril en Bogotá), Entre Nos Hermano, Navidad de un Niño Negro, Panorama de la literatura Negra, Cuando Yo Empezaba, El Duende y la Guitarra, Chocó Amargo Panorama, Literatura Oral del Chocó, Cuentos de Oro uy Platino, La Muerte de Olivella, En Busca de mi Madredediós (Autobiografía en tres tomos).

Alfonso Córdoba ‘El Brujo’
Alfonso Córdoba ‘El Brujo’ fue un artista integral autodidacta: cantante, compositor, joyero, diseñador de disfraces, dibujante, calígrafo, tallador de madera, constructor de marímbulas.
Hijo de un boga y una vivandera, desde los ocho años ‘El Brujo’ comenzó a cantar a los pasajeros de las canoas que transportaba su padre, y en los coros de las escuelas e iglesias.
Entre 1922 y 1944 ‘El Brujo’ recorrió el Baudó y el Pacífico y descubrió los cantares campesinos. En Barranquilla aprendió la orfebrería de manos de expertos joyeros italianos, y fundó la agrupación ‘Los Mayorales del Ritmo’. Luego en Quibdó creó ‘Los Negritos del Ritmo’.
De la mente prodigiosa de ‘El Brujo’ emanaron más de mil composiciones musicales, pero son pocas las conocidas: Ramita de Pichindé, El Negrito Contento, Son Cepilllado con Minuet, Vano Retorno, Nostalgia Africana, Azúcar P’al Café, El Cazador, El armadillo, Oda Raizal, Limonera.




