En Titumate, corregimiento de Unguía, los pescadores extraían sus redes de pesca en la playa y notaron un peso superior a lo normal.
Se alegraron porque pensaron que podría tratarse de una gran pesca, pero comprobaron que con los peces pequeños habían atrapado un tiburón de tres metros.
Luego de algunos minutos en los que los habitantes contemplaron la majestuosidad del animal, comenzaron a notar que este estaba perdiendo fuerzas, lo que los impulsó a ayudarlo para reingresarlo a las corrientes marinas para que conservara su vida.
El gesto requirió el trabajo de varios hombres para arrastrar al animal de regreso al agua, debido a su imponente tamaño y peso.
Según los pescadores locales, la presencia del tiburón en esa zona se debe a importantes bancos de peces, razón que atrae a los grandes depredadores que nadan hasta allí en busca de satisfacer sus necesidades alimenticias.




