Mayo 12 de 2024
Por César E Rivas Lara.
En este pequeño y resumido escrito, me propongo resaltar a la mujer como madre, esposa, profesional, símbolo de dignidad y ejemplo de luchas y conquistas.
La mujer como madre
El papel que desempeña la mujer cono madre, es irreemplazable. La madre brinda al hijo un afecto sin condiciones, llenándolo de gozo, bondad y alegría, dándole por entero la fortaleza de su corazón. La madre es una real concepción de grandeza y sacrificio. Nuestra vida no tuviera explicación ni argumento si no se nutriera al lado de aquella mujer maravillosa que soporta con paciencia los rudos golpes de la vida, los trajines de los días largos y de las noches interminables. Nada seríamos si esa mujer agraciada, llena de esperanzas y fe, con estampa de guerrera, no sorteara con acierto las horas aciagas que asechan nuestra existencia.
La mujer como esposa
Como esposa, la madre es y está llamada a ser una persona comprensible y amable, en razón de su misma misión y su naturaleza humana. Es, además, una verdadera amiga, una confidente, una fiel compañera y un verdadero custodio de los intereses del hogar y la familia, la cual cuida y alimenta con su esmero, su afecto, su comprensión y su ternura.
La mujer como profesional
Como profesional, la mujer ha dado buena prueba de ser capaz y eficiente, como el hombre, en las distintas tareas que la sociedad le ha asignado, exhibiendo por igual el blasón de su decoro, su dignidad, el cumplimiento del deber y la responsabilidad. En nuestro departamento, la mujer chocoana, llamada a ser educadora por naturaleza, ha contribuido en grande y de manera eficaz a educar a la niñez y a la juventud con principios y valores, formativos de la personalidad, a través el buen ejemplo.
La mujer, sus luchas y sus conquistas
Son muchas las conquistas emprendidas por la mujer, a través de la historia; asimismo, sus luchas, a pesar de que algunas o muchas han sido invisibilizadas. En nuestra independencia, por ejemplo, tuvo un papel fulgurantemente patriótico; tales son los casos de Antonia Santos y Policarpa Salavarrieta, quienes por nuestra causa entregaron su vida en un patíbulo infame.
En el campo de la reivindicación social, es preciso resaltar el nombre de María Cano, que con valentía y furor, en un momento histórico, se tomó las tribunas populares, de esa aldea rumorosa de entonces, que era Medellín, para hablar de una clase nueva: el proletariado.
Hablando de conquistas, juzgamos también oportuno decir que la mujer ha escalado posiciones de mérito, en razón de su capacitación y sus derechos. En nuestro país, las hemos tenido en los consejos, asambleas, rectorías de colegios, ministerios, en el congreso, en institutos descentralizados en embajadas, alcaldías, gobernaciones, consulados, representaciones diplomáticas, etc, etc. y por qué no decir que algunas han dirigido las riendas de su país, como son los casos de Violeta Chamorro en Nicaragua(1990-1997); Indira Gandi, primera ministra de la India(1966-1997 y 1980-1984, hasta su muerte) ; Mireya Moscoso, Panamá (1999-2005); Laura Chinchila, Costa Rica (2010-2014); Michelle Bachelet, Chile (2006-2010. y 2014-2018); Cristina Kirchner, Argentina (2007-2015); Dila Rousseff, Brasil (2011-2016) y Xiomara Castro, Honduras( 2022), para citar algunos ejemplos.
En América, las hemos tenido, también, en los premios Nobel de literatura (Gabriela Mistral, chilena, 1945), La americana Pearl Buck (1933) y la Guatemalteca Rigoberta Menchú (Premio Nobel de paz 1992). En 123 años el galardón ha sido otorgado a 65 mujeres meritorias, de distintas partes del mundo. Pero, no únicamente ello sino que han conquistado con éxito, el cine, el teatro, la radio, la televisión, la música, el deporte; en fin, las ciencias y las artes, colocándola, de suyo, en una posición altamente competitiva frente al hombre,
MENSAJE: En éste, su día clásico, que Dios derrame sobre su humanidad muchas bendiciones; que la providencia divina les siga concediendo el milagro de la vida por muchos años más, y que todos elevemos plegarias al altísimo, porque sus hijos sean los hombres promisorios del mañana, que la patria y la sociedad necesitan para vivir en paz y armonía, con el ejemplo de su ejemplo.
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