El 17 de enero se presentó una nueva tragedia en una familia minera chocoana. La señora Oneisy Samantha Ibargüen Hurtado y su hijo Alexis Rentería Ibargüen, ambos de Condoto, murieron sepultados cuando laboraban en una mina en San Pablo Adentro, municipio de Istmina.
Como decenas de miles de chocoanos, obligados por la pobreza, el abandono estatal y el desempleo, intentaban subsistir laborando en una mina artesanal, cuando se presentó el terrible derrumbe.




