
El alcalde de Acandí, Alexander Murillo Robledo, expidió el decreto 054 declarando la calamidad pública en el municipio debido al agravamiento de la crisis migratoria en ese territorio.
En los últimos días están llegando a Capurganá entre 500 y 800 migrantes provenientes de Haití, Cuba, de varios países de África y de Asia. Arriban primero a Necoclí, cruzan el golfo de Urabá y en Capurganá toman el peligroso camino del Tapón del Darién, en dirección a Panamá, Centroamérica, Estados Unidos y Canadá.
La globalización neoliberal de las tres últimas décadas ha aumentado la desigualdad entre los países y ha acrecentado la pobreza a niveles catastróficos, obligando a millones de personas a dejar sus lugares de origen y a emigrar en busca de la supervivencia.
Romerías de desarraigados, incluyendo mujeres embarazadas y niños, recorren miles de kilómetros en condiciones infrahumanas. Un sitio de tránsito de los migrantes es Capurganá, pequeña población turística del Chocó que está desbordada y no tiene la capacidad para atenderlos dignamente. Los migrantes duermen donde pueden, en el piso o en los andenes, y madrugan a caminar durante una semana en el Tapón del Darién.
La problemática de basuras se agudiza tanto en Capurganá como en el camino a la frontera con Panamá, en el corregimiento es muy reducido el número de agentes de la policía y de personal de salud, crecen los temores a más problemas de salud pública y se está utilizando a los niños del lugar como cargueros y guías de los migrantes. Por esta situación se ha reducido el número de turistas.
El decreto del alcalde limita el acceso a Capurganá a un máximo de 200 migrantes al día y llama a la Policía, el Ejército y la Armada a tomar medidas para el cumplimiento de la medida.
El Consejo de Gestión de Riesgos de Acandí deberá elaborar en forma rápida un plan de gestión que proporcione respuesta a esta problemática.



