
Daza Sánchez
Por José María Daza Sánchez
El pasado 23 de septiembre publicó el informativo digital Chocó7días.com un artículo de ni autoría, titulado “EL MANJAR QUE MÁS CONSUME EL CHOCÓ, AUNQUE NO LO PRODUCE: EL QUESO SALADO”. Posteriormente a ser conocido, llegaron varios comentarios, los cuales agradezco mucho por su aporte y de verdad que me quedé corto en el cálculo. Son muchos kilos más, por encima del promedio anual del país. ¡Son tres o cuatro veces mensuales!
¿Se imaginan ustedes el ingreso que beneficiaría a los productores chocoanos? Claro, el propósito es tratar de visualizar algunos temas de interés y sembrar la inquietud.
Pero bueno, hoy quiero seguir en la misma línea y hablar de otros productos.
Cuando uno va a mercar se encuentra en el supermercado algunos productos que son típicos regionales y ya están industrializados y comercializados a gran escala. Por ejemplo, la morcilla o rellena, el chorizo campesino o el santarrosano, este de Santa Rosa de Cabal.
¿Por qué no producimos en gran volumen y comercializamos la longaniza que se fabrica en el Chocó?
Unas instalaciones que les permita a los productores, a cada uno, hacer un proceso más industrializado, más tecnificado, que les permita reducir los costos y hacer del producto competitivo en precios en el mercado nacional. Asesoría para obtener el certificado de Buenas Prácticas de Manufactura y cumplir los requisitos del INVIMA, facilitarles la máquina para embutir, la empacadora al vacío y muy seguramente, en el proceso de tecnificación los elementos necesarios para producirlo. Su comercialización, soy persistente, cooperativizando a esos productores, por ejemplo.
Son tantos productos que hemos desperdiciado para que se industrialicen que estamos perdiendo muchas oportunidades. Un economista e investigador indú, C. K. Prahalad, escribió el libro “Oportunidad de Negocio en la Base de la Pirámide” en donde demuestra el gran potencial que hay no solo en el consumo sino en la posibilidad de crear ingresos en esos grupos de escasos recursos económicos con la dedicación y esfuerzo de superación, en especial apoyando e impulsando a las mujeres, demostrando, por ejemplo, la capacidad de ahorro, la responsabilidad, el manejo honrado y transparente y el cumplimiento de las metas. Dice el autor del libro, que la base de la pirámide es muy responsable en materia de ahorro y cumplimiento de compromisos, entre otras.
Hay muchas cosas que están ya inventadas, no se necesita sino asumir los retos con entereza y decisión, solo se requiere ponerle un plus, algo adicional que se diferencia de otros productos similares y al ciudadano de a pie del Chocó le ha hecho falta un poco de apoyo y esta debería ser la oportunidad para que, a partir de 2025 con esos $203,7 miles de millones de regalías que llegarán, dedicarlos en su mayoría a impulsar esos procesos productivos de transformación e industrialización que darían como resultado la ocupación de cientos de trabajadores que hoy ofrecen su mano de obra y que hacen parte del ejército de desempleados y así de verdad reducir ese tan alto índice del que cada mes figuramos como los líderes.
Hay un buen número de productos agrícolas que se cultivan en el Departamento y que invirtiéndole en procesos de tecnificación aumentan el rendimiento de tonelada por hectárea. Lo que se encuentra de información de este sector en el Chocó, da esperanzas de que si podríamos ser una gran despensa alimenticia para el país y hasta para exportar.
El Boletín Económico Regional del Banco de la República en uno de sus apartes, señala: “entre los sistemas productivos más destacados del departamento encontramos: Agrícolas (Arroz, Maíz, Yuca, Plátano, Cacao, Caña panelera, Piña, Banano, Borojó), Pecuarios (Avicultura doble propósito, Piscicultura, Pesca artesanal, Porcicultura, Ganadería doble propósito), Forestal (Se plantan arboles bajo modelos de sistemas agroforestales como acompañantes permanentes, entre las especies destacadas se encuentran, Roble, Cedro, Nogal cafetero entre otros)”
Por medio de educación y tecnología, se podrían alcanzar productividades superiores a las actuales.
Viendo las cifras del Producto Interno Bruto del Chocó, lo que vemos es que el mayor peso lo tiene la administración pública con un 37,5% del total, seguido, precisamente por el sector de la agricultura, la ganadería, caza, pesca y silvicultura con una participación de 19,6% luego el comercio con el 15,6% y la explotación en minas y canteras con el 10,4%. Esto suma el 83,1% de la economía del Chocó, pero el aporte total a la economía colombiana es solo del 0,03%.
Soñemos en ser uno de los departamentos que más le aporte al desarrollo agrícola y al crecimiento de empresas para la transformación y desarrollo del país.
En Quibdó, otro ejemplo y en otro tema, es el iniciar a solucionar el grave problema de movilidad. El rapimotismo como solución en una ciudad capital no puede convertirse en el medio de transporte decente y seguro. Las empresas de transporte urbano se dejaron arrinconar y hoy ellos ponen las tarifas que les antoja. Ya están legalizando los mototriciclos en otras ciudades, seguramente no requieren de ese transporte urbano de pasajeros (bus), pero Quibdó ya debería estar desarrollando el proyecto de un sistema integral de transporte urbano, que incluya el río Atrato y algunos de los subsidiarios.
Esto requiere que se dediquen recursos para la cofinanciación, dado que el Gobierno Nacional aporta desde el presupuesto a estos sistemas de transporte urbano. Ahí está el predial afro. Ordenaría las vías, el tránsito, mejoraría la calidad de vida de la ciudadanía. Unas busetas climatizadas, con conexión de internet, un trato decente al pasajero.
¿Por qué no se piensa en un macro proyecto de este calibre? Eso de gastarse la plata de las regalías en proyectos de estudio, diseño, manuales, que solo se utilizan para engordar bolsillos y cajas fuertes, debería revisarse y hacer eficientes esas inversiones, con proyectos tangibles.
Necesitamos, de verdad, hacer rendir esas regalías porque se han perdido muchas oportunidades de mejorar la vida de los chocoanos.




