Faustino Murillo Ramírez, alcalde de Bajo Baudó, denunció que persisten enfrentamientos armados y confinamiento de comunidades en su territorio, a pesar del anuncio del levantamiento del paro en la región.
En concreto, habló de trauma psicológico, guerra permanente y fuertes tiroteos en el corregimiento de Puerto Bolívar, río Docampadó, entre la infantería de marina y grupos armados ilegales.
Hizo un llamado al gobierno nacional para implementar soluciones estructurales en el territorio en temas como agua potable, salud, energía, proyectos agrícolas. “No ha habido acompañamiento, nos sentimos despreciados por el gobierno, todos los días hay enfrentamientos, existe un sentimiento de abandono”, indicó.
Las comunidades continúan con restricciones de movilidad y dificultades para desarrollar sus actividades diarias.
Aunque no se han reportado muertos ni heridos entre la población civil, el impacto se refleja en las condiciones de vida. “La población vive en zozobra permanente (…) vivir en medio del miedo es casi que estar muerto”, afirmó el mandatario, al describir el ambiente que enfrentan los habitantes.
La comunidad indígena de Puerto Mango se vio obligada a abandonar su territorio para salvaguardar sus vidas. En medio de esta crisis, 34 niños, niñas y adolescentes enfrentan una situación de extrema vulnerabilidad, lejos de sus hogares y sin acceso a condiciones dignas.
Entre los afectados se encuentran 13 menores de cinco años, incluido un bebé de apenas cinco meses, quienes hoy carecen de alimentación adecuada, atención en salud y entornos seguros. Esta realidad enciende las alarmas sobre el riesgo inminente que enfrentan sus vidas.




