
Por Elimeleth Perea Mosquera, [email protected]
Hoy el Departamento del Chocó recibe de manera espiritual una gran Bendición de Dios al tener el primer Obispo negro en Colombia.
Es tan importante este fiel reconocimiento, que nuestras manifestaciones de ancestralidad serán un hecho de interculturalidad, porque se unirán las manifestaciones de la iglesia católica y la filosofía de nuestras raíces, como son los Bantúes, los cuales son expresivos, en toda su integralidad, caso típico la vestimenta, la cultura, su ética y la defensa del territorio. Porque, según nuestro pensador, Dr. Manuel Zapata Olivella, los negros hablamos del territorio, mientras que los indígenas hablan de la Pacha Mama, es una igualdad de la defensa de la naturaleza.
Es así que lo diaspórico en América es un elemento notable en Changó, el Gran Putas. En esta novela el éxodo africano se encuentra estrechamente relacionado con la filosofía Muntu. Esta filosofía agrupa unos saberes africanos compuestos de diversos elementos que resurgen en América transformándose dentro de un contexto de intercambio cultural postcolonial. En Changó, el Muntu nos permite analizar no solo la posibilidad de tejer una alianza africana y mestiza en pos de libertad en Colombia, sino que constituye además una metáfora del mestizaje colombiano, una oportunidad de ver la Historia de este territorio desde un punto de vista literario involucrando asimismo diferentes dimensiones del ser humano.
Chévere que estuviese Arnoldo Palacios hablándonos de las vivencias del territorio. Propongo una reflexión en torno a la manera como las diferentes categorías filosóficas del Muntu (Kintu, Kuntu, Hantu y Muntu) son abordadas y captadas desde una perspectiva filosófico-literaria, cuestionando su relevancia dentro de la obra.
Es así que con el debido respeto esta naturaleza será defendida y protegida por nuestro Obispo Winston Mosquera Moreno en los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía chocoana, mediante un gran medicamento, que es la Justicia Social, difícil de conseguir, pero no imposible de aplicar, porque el Chocó, a través de su historia, lo ha venido sufriendo de manera cotidiana; siempre hemos tenido la esperanza de conseguirla, pero ella no llega, porque siempre hemos buscado el camino material, este camino no es el indicado; el camino pleno es el espiritual, porque nos permite la integralidad y el auto reconocimiento entre todos, por la Bendición de Dios.
Es la gran tarea del obispo Winston Mosquera Moreno, para mitigar la violencia y evitar la muerte entre los mismos chocoanos. Recordemos esa gran encíclica de Paulo VI, de la Humane Vítae de la vida humana, en donde la dignidad de toda persona es respetable y ejemplar. Claro que es importante también reconocer, la extensión de su obra de misericordia, el de poder mermar el fenómeno del hambre, causa principal de los hechos de violencia en toda la geografía chocoana.
Bienvenido señor Obispo, hoy la esperanza de todo el presbiterado del Atrato y del chocó, lo recibe con alegría y respeto, deseándole lo mejor.




