
En julio se da por terminado el proyecto “Uniendo fuerzas por la protección de la niñez” por medio del cual se impactaron 1.381 familias, en Chocó y La Guajira.
Se abordaron temas sobre la niñez en el marco del conflicto armado, la crisis migratoria y se fortaleció el liderazgo juvenil dentro de las comunidades.
El proyecto fue realizado por Aldeas Infantiles SOS, con el apoyo de Joining Forces y German Humanitarian Assistance GFFO.
Chocó y La Guajira son departamentos reconocidos por tener problemáticas profundas que afectan directamente a los niños, niñas y jóvenes que los habitan; el conflicto armado y la crisis migratoria son dos de las más relevantes.
Con esto como contexto, hace dos años, Aldeas Infantiles SOS, con el apoyo de Joining Forces y German Humanitarian Assistance (GFFO), lanzó el proyecto Uniendo fuerzas por la protección de la niñez, con el fin de capacitar y fortalecer los conocimientos sobre cómo proteger sus derechos.
En los dos años que duró el proyecto, que terminó el pasado 3 de julio, participaron 2.976 niños, niñas y jóvenes entre 0 y 20 años, que se encontraban en situación de vulnerabilidad y desprotección. En Chocó se dio prioridad a los temas de niñez y conflicto armado, mientras que en La Guajira el tema central fue el contexto migratorio, ya que es el departamento con mayor población venezolana en Colombia con un 6,2 %.
El proyecto se llevó a cabo en Quibdó, Istmina y Medio San Juan en Chocó; y Uribia, Maicao y Riohacha en La Guajira. Fueron 1.381 familias y un total de 4.466 participantes impactados, a través de: fortalecimiento de redes comunitarias, acompañamiento familiar para gestión de oportunidades y fortalecimiento
institucional. Todo esto en pro de la protección de la niñez desde su entorno más cercano, que es la familia, hasta entornos globales, como la institucionalidad.
En estos territorios se evidenció una falta de protección a los niños y las niñas por parte del Estado, sumado a los numerosos casos de negligencia en el cuidado de los menores por parte de las familias. El abuso físico, emocional, y trabajo infantil, entre otros, también hacen parte de la lista que se suma a las deficiencias generales de los municipios como difícil acceso a la educación, falta de servicios públicos, proliferación de basuras, entre otros.
Ante este contexto, que presenta tantas formas de vulneración hacia la niñez y la adolescencia, el proyecto también enfatizó en enseñarles cómo prevenir esos factores de riesgo, qué deben hacer en caso de presentarse y a dónde deben acudir.
Amigos comunitarios fue una de las iniciativas más importantes para fortalecer el liderazgo de los jóvenes dentro de las comunidades. Para implementarla se trabajó en tres temáticas puntuales: habilidades para la vida, protección y comunicación y lenguaje.
Experiencia de participantes
“A mí me gustó mucho el proceso porque adquirí valores éticos, adquirí muchos conocimientos que los pude reflejar en mis estudios; y también me gustó mucho cuando la profesora nos enseñaba cómo cuidar nuestro cuerpo, nos enseñaban cómo defendernos nosotros mismos, nuestros derechos”, Gyna, participante Chocó.
“Desde que llegó Aldeas Infantiles y el Joining Forces mi vida cambió. Yo antes era grosero con la gente, ellos me decían ‘eso es malo’ y yo iba y lo hacía y me iba a otro lado, y cuando venían siempre escapaba de mi mamá. Cuando llegó Aldeas Infantiles todo cambió, ya siempre le hacía caso a la gente, ordenaba todas mis cosas y cuando iba para la escuela, iba a estudiar no a hacer desorden como antes”, Daiber, participante Chocó.
“En lo personal en mi familia se ha visto mucho lo de la comunicación asertiva, porque nos ponemos: ’mami, eso no es comunicación asertiva’, entonces mi mamá dice: ’sí, es cierto’. Y como acá se dan talleres con los padres y las reuniones mensuales entonces ellos ahí van aprendiendo [por ejemplo] ‘el niño el otro día me enseñó esto, quiere decir que lo aprendió aquí en el espacio integral, yo también tengo que reflejarle lo mismo a mi niño’”, Cristal, participante La Guajira.
“El impacto que hemos generado desde el proyecto ha sido muy grande, muy hermoso y se ha evidenciado. ¿Cómo? Tenemos niños y niñas que han ingresado al sistema educativo, que reconocen sus derechos y conocen a su persona de confianza, y cómo activar una ruta de protección. Reconocen [también] cuáles son esos lugares dentro de su comunidad que generan un riesgo para ellos y para otros niños dentro de la comunidad. Y también tenemos familias fortalecidas, familias que reconocen la ruta, saben a dónde dirigirse, reconocen que su familia, que su hogar debe ser un contexto de amor, protección y respeto para sus niños y niñas”, Luz Mery Castilla, coordinadora proyecto en La Guajira.
Todos los participantes de este proyecto contaron con atención personalizada por parte de Aldeas Infantiles SOS. Los pilares centrales fueron: la transformación personal y colectiva, y el reconocimiento de la familia como aquello donde se genera el amor, la solidaridad, la confianza y el respeto que todos los niños, niñas y jóvenes del mundo tienen derecho a recibir y los cuidadores tienen el deber de dar.
“En Aldeas Infantiles sabemos que la violencia tiene diversas manifestaciones y que debemos enfrentarla a través del cuidado y la protección. Por eso estamos convencidos en el poder transformador de las personas, las familias y las comunidades. Cada uno de los proyectos en los que participamos busca brindarles a las personas participantes herramientas para que sean ellas y ellos agentes de cambio. Nosotros somos solo facilitadores y les acompañamos con constancia y cercanía” Esteban Reyes, director nacional de Aldeas Infantiles SOS.
Sobre Aldeas Infantiles SOS
Aldeas Infantiles SOS trabaja desde hace 75 años en el mundo, y más de 50 en Colombia, buscando que todos los niños, niñas y crezcan en una familia, rodeados de amor, respeto y seguridad, nuestros servicios se enfocan en ofrecer un entorno familiar protector a los niños que han perdido el cuidado de sus padres, el acompañamiento a las familias en riesgo para que éstas desarrollen habilidades de crianza que les permitan proteger mejor a sus hijos y prevenir que los niños y niñas sean separados de sus familias.




