Varias enfermeras del hospital San Francisco de Asís, de Quibdó denunciaron a través de un video la catastrófica situación económica que están padeciendo porque no les pagan sueldos desde hace cuatro meses.
«Estamos con las deudas hasta el cuello, los bancos no nos prestan, nos están echando de nuestras casas, estamos al borde de un colapso», dice una de ellas.
«Me deben cuatro meses de salario, dos períodos de vacaciones; me deben retroactivo, recargos nocturnos», dice otra.
«Tengo que darles de comer a mis hijos: tengo dos hijos. Soy madre cabeza de hogar. Sinceramente, pido una ayuda, por favor», agrega, entre lágrimas.
«Tenemos hijos, tenemos familia que mantener. Todas aquí ya estamos al borde de una locura, ya no hay de dónde más sacar. El hambre no da espera», añade otra.
A su turno, una cuarta enfermera dice: «Soy madre cabeza de familia, mis hijas dependen solamente de mí. Tengo dos hijas, vivo en arriendo y ya me están sacando de donde estoy».
El hospital San Francisco de Asís está en manos del gobierno nacional, a través de la intervención de la Superintendencia de Salud.
La institución hospitalaria se asemeja a un paciente agonizante por el déficit recurrente y la asfixia a que la tienen sometida las EPS con la demora en el pago de los servicios prestados.
La agudización de la crisis del principal centro hospitalario del Chocó se presenta en medio de la pandemia del COVID-19 y pone al desnudo la demagogia del gobierno nacional que repite el estribillo de «los héroes de la salud» pero ni siquiera dispone de los recursos para sus salarios y otros emolumentos básicos.




