
Por Alí Gómez
En un contexto marcado de desesperanza colectiva y el pesimismo que caracterizan estos tiempos convulsos en el Chocó, dos municipios se destacan por su ejemplar compromiso con la cultura ciudadana y el cuidado de su entorno: Tadó y Cértegui. Estas localidades no solo han logrado avances en infraestructura y limpieza de sus entornos urbanos y rurales, sumado a ello han cimentado un profundo sentido de pertenencia y responsabilidad comunitaria, que contrasta con los desafíos que enfrentan otros municipios del departamento. A través de la activa participación de sus ciudadanos, estos municipios han demostrado cómo la cultura ciudadana puede ser un motor de transformación positiva.
En Tadó los habitantes han adoptado la conciencia social como un principio fundamental para la convivencia y el bienestar colectivo. En lugar de esperar que las soluciones provengan exclusivamente de la administración local, los pobladores se han organizado para convertirse en agentes activos en el mantenimiento de su municipio. Las jornadas de limpieza comunitaria, la educación cívica en las escuelas y las campañas de reciclaje son algunas de las iniciativas que han cobrado fuerza en la población. Los ciudadanos no simplemente mantienen limpias sus calles, adicionalmente cuidan activamente los espacios verdes y promueven el uso responsable del espacio público. Estas acciones han forjado una comunidad tadoseña orgullosa y cohesionada, donde el respeto por el entorno y por los demás se ha convertido en un valor compartido.
De manera similar, Cértegui ha florecido gracias a la Responsabilidad social de sus habitantes. La organización comunitaria ha sido clave para mantener el municipio limpio, seguro y ordenado, lo que lo convierte en un lugar que da gusto visitar. Los ciudadanos participan activamente en la conservación del espacio público, respetando las normas de convivencia y colaborando en proyectos que mejoran la infraestructura local.
La cultura cívica en ambos municipios está profundamente arraigada en el respeto mutuo y la responsabilidad compartida. Los habitantes se movilizan en torno a actividades que no solo embellecen su entorno, de igual manera fortalecen el tejido social. La educación en valores cívicos, la correcta disposición de residuos y la preservación del medio ambiente son prácticas que los ciudadanos han incorporado en su día a día. Esto ha creado municipios donde el civismo no es una obligación impuesta, es más bien una valerosa elección consciente y constante de sus pobladores.
El liderazgo comunitario, junto con las administraciones locales, ha sabido canalizar el poder del comportamiento ciudadano positivo para impulsar iniciativas que benefician a todos. Cértegui, a través de su cohesión social, ha logrado un modelo de convivencia armónica que contrasta con las dificultades que enfrentan otros municipios del departamento, y goza de una histórica tradición ejemplar de construcción de consensos y democracia participativa en la elección de sus alcaldes.
Mientras Tadó y Cértegui se destacan por su organización y civismo, otros municipios del Chocó enfrentan serias dificultades para construir una participación ciudadana sólida. La falta de colaboración comunitaria, el deterioro de los espacios públicos y la prevalencia e imperio del mezquino pensamiento “los demás que cuadren o que resuelvan”, junto con los graves problemas de gestión de residuos, reflejan los retos que enfrentan varias localidades del departamento. Esto es particularmente evidente en Quibdó, donde el mal estado de los entornos públicos y comunitarios generan mayor estrés social e incitan a la violencia y la inseguridad. No obstante, la experiencia de Tadó y Cértegui demuestra que el cambio es posible cuando los ciudadanos asumen su rol como protagonistas en la creación de entornos más limpios, ordenados y respetuosos.
Tadó y Cértegui son claros ejemplos de cómo la cultura ciudadana puede transformar realidades. Cuando los ciudadanos se organizan, participan activamente y asumen la responsabilidad de cuidar su entorno, los beneficios son palpables: municipios más prósperos, limpios, saludables, organizados y con una mejor calidad de vida. Estos dos municipios del Chocó nos enseñan que la transformación no comienza únicamente con políticas públicas, es co-construida con la voluntad y el compromiso de cada habitante, convirtiendo a estos municipios en un ejemplo para el resto del departamento y del país.




