Cuatro meses de salario deben en promedio en el hospital San Francisco de Asís a los empleados, enfermeras, médicos, proveedores.
«Solo tenemos hielo y agua en nuestras neveras, como en el Polo Norte», dicen angustiadas las enfermeras. “Nos están matando lentamente sin estos sueldos. En esta época para nosotras será una Navidad lúgubre porque nos agobian las deudas y no tenemos ni un centavo para comprar comida, ni para pagar el arriendo, ni regalos, ni estrenos, ni luces de Navidad”.
“Nos exponemos al Covid, trabajamos 12 horas y en ocasiones más horas porque se presentan emergencias. Estamos aguantando hambre, incluso a un compañero le dio una lipotimia. Dos madres cabezas de hogar se encuentran llorando todos los días porque las expulsaron de las viviendas, ya que no han pagado los servicios; también algunos tienen depresión y afectaciones psicológicas”, señaló Cilia Perea, vocera del Sindicato de Trabajadores de la Salud.
“El gobierno en forma hipócrita nos dice que somos héroes, pero ni siquiera nos paga los salarios”, dijo otra enfermera con la cara demacrada por las preocupaciones y el estrés.
El San Francisco es el único hospital público de segundo nivel del Chocó, está en bancarrota e intervenido por la Superintendencia Nacional de Salud. El sistema nacional de salud de Colombia, regido por la nefasta ley 100 de 1993, solo privilegia la ganancia y el negocio de las EPS, mientras las IPS públicas y privadas agonizan.
La administración del hospital ha manifestado que estos atrasos en el pago de salarios se deben a la no cancelación oportuna de cartera por parte de las EPS.



