Por Darío Prado Misas
Las causas de los desvalidos e indefensos, han sido históricamente buenos caballos de batalla.
Desafortunadamente toda esta parafernalia de solidaridad desplegada en el documental “Expedición Tribugá” que se promociona en estos días, no es en defensa del Chocó, como se pretende vender.
Es en defensa de los intereses de sectores globales determinados por lo que se define como Centralidad, desde el Macro Ordenamiento.
En este caso ambiental el Chocó y los chocoanos somos víctimas de un segundo proceso de esclavitud conceptual e intelectual, determinado por esta condición, muy marcada en los últimos cincuenta años por lo menos; pero a diferencia de la de los inicios del siglo XVI, esta ha sido tácitamente consentida producto de permitir cómodamente que otros «amos» tomen las decisiones que en derecho inalienable le corresponderían.
Al ver una imagen del planeta tierra desde el espacio (cosa que nos permite hoy la tecnología), no hay que ser sabio ni científico para entender que el océano es uno solo; que tiene diferentes nombres sí, pero es uno solo.
Por ende las riquezas y fauna marina habita en todo este gran mundo unitario, por demás aun sin conocer por los humanos.
Por ende, toda esta fauna y riqueza marina se mueve y esta distribuida por este macro mundo, que aún se desconoce; y por principio para no causar daño a este Ecosistema, no debería impactarse en NINGUNA PARTE de ese mundo acuático.
Este tipo de Legionarios modernos producto del mundo global, han encontrado, en Tribugá, y en el departamento del Choco, el lugar adecuado para ejercer este concepto de Centralidad Ambiental, sin preguntarles a los nativos (a la mayoría no a algunos que convenga) sobre la mejor manera de conservar y mantener estos recursos naturales. Los que saben de esto en forma natural (que es la adecuada) son los nativos que lo han hecho por cerca de 500 años. No son los «nuevos jóvenes» que determinaran el quehacer, desde un oráculo soportado en redes sociales y en el escándalo.
No hay que olvidar que la región del CHOCO BIOGEOGRAFICO no es únicamente Tribugá y el departamento del Choco, sino que es una región con privilegios ecosistémicos similares, que inicia en Costa Rica y termina en la parte media de Ecuador sobre toda la costa del océano Pacifico.
¿Entonces podría decirse que en ninguna de estas partes o países no pudieran desarrollarse propuestas de desarrollo que generan necesariamente impactos en la naturaleza?
¿Por qué no se expresan estos argumentos en otras partes del Choco Biogeográfico? Hay un dicho que dice » la cuerda se rompe por la parte más delgada». En este caso aplica.
Yo, no soy «ProPuerto de Tribugá» a pesar de haber sido el gestor de la estrategia del Plan Arquímedes. Si soy «ProDesarrollo» del aprovechamiento adecuado y sostenible de las riquezas que proporciona el Choco Biogeográfico para beneficio de sus habitantes, como lo han hecho otros desde Costa Rica hasta Ecuador.
¿Por qué no podríamos?
No necesitamos «defensores de oficio» con intereses claros en las «causas desinteresadas» que pregonan. Estas corrientes y grupos pululan hoy día en el mundo.
Esta es un nuevo escenario donde se juega este ajedrez globalizado en que se ha convertido el mundo de hoy.
Lo grave es que, en el tablero, no somos ni la reina y menos el rey. Somos PEONES, y a diferencia del siglo XVI, por nuestra propia decisión.




