
La aerolínea Satena anunció la cancelación temporal de los vuelos hacia el aeródromo de Pizarro, Bajo Baudó, por problemas de seguridad en la pista que incrementan el riesgo durante las maniobras de despegue y aterrizaje.
También advirtió que situaciones similares podrían llevar a restricciones en otros destinos como Nuquí, Condoto y Acandí.
De acuerdo con la aerolínea, las condiciones detectadas en la pista del aeródromo de Pizarro y en sus zonas cercanas generan un nivel de riesgo que consideran inaceptable para continuar operando con normalidad.
Entre los problemas señalados se encuentran la presencia frecuente de personas caminando o permaneciendo sobre la pista, así como objetos abandonados dentro de las zonas destinadas a garantizar la seguridad de las aeronaves.
También se detectó la falta de mangaveletas en funcionamiento —dispositivos que indican la dirección e intensidad del viento— y la ausencia de un cerramiento perimetral que limite el acceso al área donde se mueven los aviones.
Estas situaciones tienen impacto directo en dos momentos críticos de cualquier vuelo: el despegue y el aterrizaje. Durante esas fases el piloto necesita una pista completamente despejada, sin obstáculos ni personas. Además, requiere información visible sobre el viento, ya que este factor influye en la velocidad y la dirección con la que la aeronave debe aproximarse al suelo.
El aterrizaje, por ejemplo, consiste en una maniobra en la que el avión se alinea con la pista mientras reduce progresivamente su velocidad y altura. Para lograrlo, el piloto calcula la trayectoria y ajusta la potencia de los motores con base en diferentes variables, entre ellas el viento y el estado de la superficie. Si en ese momento aparece un peatón, un vehículo, un animal o incluso un objeto sobre la pista, la aeronave puede verse obligada a abortar la maniobra o enfrentar un riesgo de impacto.
Otro elemento clave es la fricción entre las ruedas del avión y la pista. Esa fricción permite que la aeronave reduzca su velocidad después de tocar tierra. Cuando la superficie presenta problemas —como humedad excesiva, residuos o presencia de hongos— el agarre disminuye y la distancia necesaria para detener el avión aumenta.
Precisamente una situación de ese tipo fue identificada en el aeródromo de Nuquí, donde la aerolínea reportó presencia de hongo sobre la superficie de la pista, lo que afecta el coeficiente de fricción. Además, en ese mismo lugar existe un paso transversal utilizado por peatones y motocicletas que cruza el área destinada a las operaciones aéreas.
El informe técnico de la compañía también señala dificultades en otros aeródromos donde mantiene operaciones. Entre ellos aparecen Condoto, Acandí y Arauca.
En varios de estos lugares se registraron ingresos no controlados de personas, animales o vehículos a la pista, deficiencias en los cerramientos perimetrales y problemas con ayudas visuales como las mangaveletas.
La compañía también advirtió que, si las situaciones detectadas en los aeródromos mencionados continúan sin correcciones verificables, podría evaluar la suspensión de sus operaciones en esos destinos hasta que se garantice el cumplimiento de los estándares de seguridad aeronáutica.




