El pasado 25 de marzo el gobierno nacional sancionó la ley 2087 por medio de la cual la nación honra y exalta la memoria de las víctimas de la masacre de Bojayá. Esta ley había sido aprobada por el congreso nacional desde noviembre de 2020 y solo ahora fue sancionada.
La iniciativa nació con el objetivo de rendir homenaje a las mujeres, hombres, abuelos, jóvenes, niñas y niños que fueron víctimas de la masacre en la comunidad de Bellavista, municipio de Bojayá, el 2 de mayo de 2002, así como a sus familiares y quienes residen en este municipio.
La ley busca impulsar la generación de conciencia colectiva en el país sobre los hechos atroces cometidos en el marco del conflicto armado en este municipio, promoviendo la creación, preservación y promoción de memoria colectiva y memoria histórica de las comunidades locales víctimas.
La nueva ley declara el 2 de mayo como Día Conmemorativo de las Víctimas de Bojayá y garantiza los recursos necesarios para:
-Que la Radio Televisión Nacional de Colombia (RTVC) emita un documental sobre los hechos ocurridos en el municipio de Bellavista en concertación con la comunidad.
-Que el Gobierno Nacional realice acciones encaminadas a la recuperación del lugar de la memoria en Bellavista Viejo.
¿Qué pasó en Bojayá?
El 2 de mayo de 2002, guerrilleros de las Farc y paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas se enfrentaron entre Vigía del Fuerte y Bellavista.
Allí, los paramilitares se escondieron detrás de la Iglesia y hacia las 11 de la mañana las Farc lanzaron contra ellos una pipeta de gas llena de metralla que cayó dentro de la parroquia, donde se refugiaban más de 300 personas.
El cilindro bomba rompió el techo de la iglesia, impactó contra el altar y estalló produciendo una gran devastación: en el suelo y hasta en los muros quedó la evidencia de los cuerpos desmembrados o totalmente deshechos. El enfrentamiento había empezado el 20 de abril y duró hasta el 7 de mayo.
En la masacre murieron 98 personas: 79 como víctimas directas en la explosión de la pipeta, de las cuales 48 eran menores de edad; otras 13 murieron en los hechos precedentes y posteriores al crimen cometido en la Iglesia de Bellavista y 6 personas que estuvieron expuestas a la explosión de la pipeta y murieron de cáncer en el transcurso de los ocho años siguientes.




