Río Atrato en mercurio, finalista del Premio Arte Joven 2020.
Lina Mazenett
Instalación (tubo de vidrio y mercurio líquido, base de madera y urna de acrílico)
El río Atrato recorre 750 kilómetros desde su nacimiento en Cerro Plateado hasta su desembocadura en el Mar Caribe. Su trayecto navegable es la ruta de comunicación entre poblaciones ribereñas y en la espesura de sus aguas reposan los peces que alimentan a miles de lugareños; el Atrato es la arteria fluvial del Chocó. Sin embargo, no todo es vida bajo el lecho oscuro del río: en medio de la naturaleza exuberante, la minería hace de esta una riqueza desigual y paradójica. La extracción de oro, que atrae corporaciones y aventureros ilegales hacia a esta región, implica la presencia de otro metal: líquido, vivo, volátil, tóxico, el mercurio circula por las aguas ocres del Atrato.
La complejidad inseparable de ese cauce es la motivación y la silueta de ese trayecto es la esencia plástica de Río Atrato en mercurio, obra de Lina Mazenett, finalista del Premio Arte Joven 2020. Un tubo de cristal reproduce a escala el curso del río y, al igual que el Atrato, el cilindro translúcido contiene mercurio. La producción de esta frágil pieza y el difícil manejo de un material tan elusivo como el mercurio fue un trabajo conjunto entre Lina y el reconocido artesano del vidrio Carlos Conde.
El interés de la artista por este río comenzó al conocer la sentencia T-622 de 2016, a través de la cual la Corte Constitucional reconoció al Atrato como sujeto de derechos. Desde ese punto, Lina comenzó un proceso de investigación que la llevó a estudiar la situación compleja del río, a conocer testimonios de personas de la región afectadas por el mercurio y a explorar la cartografía de este departamento emboscado entre aguas y selvas.
El recorrido del mercurio acaba mezclando esas historias en una misma sustancia: atraviesa las vidas, las aguas, la miseria y la riqueza. “Los procesos de extractivismo están haciendo mella en las personas, los peces, las plantas. Desde mi práctica, me interesa desdibujar las fronteras entre categorías como la naturaleza y la cultura. Trato de entenderlo y expresarlo como una continuidad. Los seres humanos no estamos fuera de la naturaleza, hacemos parte de ella”, afirma la artista tolimense.
No es la primera vez que Lina se acerca a un río como tema central ni es su primera experiencia valiéndose de la revisión de mapas para desarrollar su obra. Dos proyectos anteriores dan cuenta de ello. Una residencia en Leticia le permitió vivir de cerca la relación con el río Amazonas y hallar sus inesperados vínculos con los Emiratos Árabes; el resultado se llama Transatlantic Journey, un intercambio entre arenas del desierto árabe y tierra del lecho amazónico. Por otro lado, en 2018, Lina creó Cartografía de la contienda, un césped artificial recortado con la silueta de un particular mapa: la ruta que recorre el jaguar a lo largo de 9 países de América.
La exploración del territorio es una preocupación central en los proyectos de Lina. Este tema también constituye uno de los ejes curatoriales de la muestra de Arte Joven 2020, expuesta en la Galería Nueveochenta. Al igual que otras de las obras que se adentran en estos terrenos sensibles, el elemento político emerge de manera inevitable, pero no supone una renuncia a la intención plástica. La belleza delicada de este cilindro de cristal entra en tensión con la pesada carga simbólica del líquido que contiene. En palabras de Lina: “Mi acercamiento al territorio no es desde el lado romantizado de la idealización de la naturaleza, del paisaje, pero tampoco es una obra de denuncia o un panfleto. Trato de integrar todas esas sutilezas para abrir la experiencia a diferentes interpretaciones. Este tubo puede ser la cuenca de un río, pero también puede ser un sistema circulatorio, o un termómetro lleno de mercurio, o un espejo líquido, como el primer espejo: el reflejo escurridizo sobre la superficie de un cuerpo de agua”.



