La Cochranella mache, conocida como rana de cristal de Mache o rana azul (por el tono azul verdoso visible en su vientre transparente), es una especie fascinante de anfibio endémica del Chocó, el occidente de Colombia y el noroeste de Ecuador.
Descubierta y descrita científicamente en 2004 por los herpetólogos Juan Manuel Guayasamín y Elisa Bonaccorso, esta rana pertenece a la familia Centrolenidae (ranas de cristal), famosa por su piel ventral transparente que permite ver órganos internos como el corazón y el hígado latiendo.
Características físicas
Tamaño: Machos miden 22-26 mm; hembras, 26-33 mm (aprox. 2.2-3.3 cm de longitud hocico-cloaca).
Coloración: Dorso verde brillante con numerosos puntitos amarillos pequeños. Labio superior con una línea blanca estrecha. Extremidades y región gular con tonos azul verdoso o azul hipnótico (de ahí el apodo «rana azul»). El iris es blanco con reticulaciones negras finas y un anillo dorado alrededor de la pupila. Su transparencia ventral es uno de sus rasgos más espectaculares.
Otras particularidades: Huesos verdes en vida, piel dorsal rugosa con espínulas diminutas (más notorias en machos reproductivos), y sin espina humeral.
Hábitat y distribución
Vive en bosques húmedos tropicales perennifolios de tierras bajas y premontanas (generalmente entre 40-1030 m s.n.m.), asociada a arroyos y riachuelos bien oxigenados en selvas primarias o secundarias antiguas. En Colombia se registra en departamentos como Chocó, Antioquia y Valle del Cauca.
En Ecuador, principalmente en la Cordillera Mache-Chindul (provincia de Esmeraldas) y áreas cercanas.
Es una especie nocturna y arborícola, que suele posarse en vegetación sobre arroyos a 1-10 m de altura. Los machos vocalizan desde hojas para atraer hembras.
Estado de conservación
Clasificada como Casi Amenazada (Near Threatened) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, evaluación 2020), con una disminución poblacional proyectada del 20-25% en las próximas décadas debido a la pérdida y fragmentación de hábitat. Sin embargo, algunos estudios y evaluaciones nacionales (especialmente en Ecuador) la consideran En Peligro Crítico o En Peligro por deforestación acelerada, agricultura, ganadería, tala y minería en el Chocó biogeográfico.
Esta rana es un indicador clave de la salud de los ecosistemas húmedos del Pacífico colombiano y ecuatoriano, y su preservación depende de frenar la deforestación en una de las regiones más biodiversas del planeta. Su belleza y rareza la convierten en un símbolo de la urgencia de proteger el Chocó.




