
El alcalde de Quibdó, Rafael Andrés Bolaños, advirtió que la demolición de las estructuras que quedaron en riesgo de colapso podría tardar entre cuatro y cinco meses. En la ciudad se reportan cerca de 13.500 hogares afectados por el sismo del 10 de agosto.
La estabilización de Quibdó después del terremoto del pasado 10 de agosto requerá más de $40.000 millones, de acuerdo con una estimación presentada por el alcalde de la capital chocoana, Rafael Andrés Bolaños. El mandatario señaló que la ciudad enfrenta como una de sus principales urgencias la existencia de viviendas con riesgo de colapso no controlado y reclamó apoyo técnico y financiero del Gobierno Nacional y del sector empresarial.
Según el balance entregado por Bolaños, el terremoto dejó afectaciones en cerca de 13.500 hogares de Quibdó. De ese universo, 1.282 viviendas fueron clasificadas como habitables, 1.375 como restringidas, 1.169 como no habitables y 1.008 como destruidas o en riesgo de colapso.
El alcalde explicó que el principal peligro actualmente no está únicamente en las viviendas que ya colapsaron, sino en aquellas estructuras que permanecen debilitadas y podrían caer de manera no controlada, afectando otras edificaciones o poniendo en peligro a sus habitantes y a quienes transitan por las zonas afectadas.
Para enfrentar esa situación se requiere, inicialmente, disponer de personal técnico especializado y expertos en demolición, capaces de realizar diagnósticos individuales y determinar la forma segura de intervenir cada estructura.
El proceso no se limitaría a derribar las viviendas afectadas. De acuerdo con el mandatario, el cálculo de más de $40.000 millones comprende las demoliciones, la remoción de escombros, estudios geológicos y geotécnicos para estabilizar taludes y trabajos de intervención en cauces, entre otras actuaciones necesarias para reducir los riesgos derivados del desastre.
Bolaños estimó que las demoliciones y demás trabajos de estabilización podrían prolongarse durante cuatro o cinco meses, aunque aclaró que todavía no existe un presupuesto definitivo y que el municipio no dispone por sí solo de los recursos financieros ni de la capacidad técnica necesarios.
El alcalde también señaló que la maquinaria disponible actualmente resulta insuficiente para atender la magnitud de las necesidades. Por ello pidió la participación del Gobierno Nacional y del empresariado para financiar y apoyar técnicamente esta etapa de la recuperación.
Mientras continúa pendiente la definición de los recursos para la estabilización, el municipio ya comenzó a recibir ayudas económicas destinadas a arriendos de familias cuyas viviendas fueron clasificadas como no habitables o en riesgo de colapso. Según Bolaños, en el primer corte fueron beneficiados más de 3.100 hogares.
La emergencia también afectó infraestructura de servicios públicos. El alcalde indicó que Quibdó tiene una cobertura aproximada de 55 % en acueducto y 17 % en alcantarillado, mientras algunas redes resultaron afectadas por el terremoto. La administración adelanta una consultoría para actualizar el plan maestro de acueducto, alcantarillado y energía eléctrica.
El reto inmediato, sin embargo, sigue siendo la seguridad de las viviendas deterioradas. Para la Alcaldía, la reconstrucción no puede limitarse a levantar nuevamente las estructuras afectadas: primero es necesario retirar las que representan peligro, remover los escombros y estabilizar las zonas que quedaron comprometidas.
A mes y medio del terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto, Quibdó enfrenta una nueva fase de la emergencia: pasar de la atención inmediata a la estabilización física de la ciudad. La estimación de más de $40.000 millones pone sobre la mesa el costo de una tarea que, según la administración municipal, todavía no tiene garantizados los recursos necesarios.



