En los últimos días, comunidades de Nuquí y Unguía han difundido en redes sociales denuncias sobre el grave deterioro de las escuelas. Padres de familia, estudiantes y docentes reclaman la falta crónica de profesores y las precarias condiciones de las instalaciones escolares, que ponen en riesgo el derecho a la educación de cientos de niños y jóvenes en una de las regiones más pobres de Colombia.
En Tribugá (corregimiento de Nuquí), madres de familia han grabado y compartido videos exigiendo mejoras urgentes en las escuelas y más docentes. Las quejas no se limitan a la ausencia de profesores, sino que incluyen infraestructura inadecuada y condiciones indignas para el aprendizaje. Han expresado su indignación por la mala calidad académica educativa que los lleva a tener puntajes muy bajos en los exámenes del Icfes.
“La mayoría somos mujeres desplazadas. Nuestros niños merecen espacios seguros, educación de calidad y atención real a sus necesidades. Faltan docentes, la escuela está que se cae, el restaurante escolar es un desastre, nuestros hijos solo reciben una hora de clase al día”, dijeron.
En Unguía, la situación es particularmente crítica. Estudiantes de la escuela de Tarena, de la Santa María La Nueva del Darién, en Santa María, y la Institución Educativa Agrícola han protagonizado protestas y paros por la falta de al menos una decena de docentes.
Se denuncia que el plantel educativo de Tarena no tiene techo, ni piso adecuado, ni acceso a servicios básicos, lo que deja a niños y niñas en condiciones poco dignas para recibir sus clases.
Y en relación con la Institución Educativa Agrícola de Unguía se conoció que el pasado 29 de abril el Juzgado Promiscuo Municipal de Unguía falló una acción de tutela interpuesta por el personero municipal, Nelson Enrique Rivas Valencia, y ordenó asignar docentes en las áreas de matemáticas y ciencias sociales. En lo que va del año 2026 los estudiantes de este colegio no han tenido estos docentes.
Esta ausencia de profesores y de mala infraestructura educativa impulsa la deserción escolar y, en algunos casos, el involucramiento de jóvenes en actividades ilícitas.
También se denuncia abandono general en la Escuela Pedro Grau en el corregimiento de Balboa.
Ni los alcaldes, ni la gobernación del Chocó, ni el ministerio de Educación han realizado inversiones significativas en educación.
Expertos y líderes comunitarios advierten que sin nombramientos oportunos de docentes, reparaciones de infraestructura y medidas que aborden la deserción y el impacto del conflicto, las brechas educativas seguirán perpetuando ciclos de pobreza y desigualdad en el Chocó.
La educación en el Chocó no puede seguir siendo una promesa incumplida.




