
El informe anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, publicado ayer 18 de octubre de 2024, reveló que en Colombia la producción de coca pura subió un 53% entre 2022 y 2023, al pasar de 1.738 toneladas en 2022 a 2.664 toneladas en 2023.
En términos de áreas sembradas con cultivos de coca creció un 10 %, al pasar de 230 mil hectáreas de 2022 a 253 mil hectáreas en 2023.
La oficina de la ONU agregó que en Colombia la coca aumentó en 16 de los 19 departamentos donde hay reportes de siembras.
El reporte alertó sobre las zonas de expansión, es decir, aquellas en las que empezaron a registrarse cultivos de coca en los tres últimos años.
“El 40 % de los territorios en esta categoría se ubican en la región Pacífico, siendo Cauca y Chocó los departamentos que presentan mayoritariamente lotes nuevos, pero no dispersos sino conformando núcleos con densidades de siembra incluso mayores a 12 hectáreas/kilómetros cuadrados, es decir condiciones similares a las reportadas en los enclaves productivos que son escenarios de alta complejidad para la intervención”, añade el documento.
Lo anterior quiere decir que en el Chocó el área total sembrada de coca hasta hace tres años era relativamente pequeña, pero que ahora se encuentra en expansión cocalera preocupante y en la modalidad de más lotes con alta concentración de siembra, núcleos con altas densidades, lo que dificulta las intervenciones por parte de las autoridades.
El informe agrega que hay cuatro departamentos con más de 30.000 hectáreas de hoja de coca: Nariño, Cauca, Putumayo, Norte de Santander.
Hay cinco departamentos entre 5.000 y 20.000 hectáreas de hoja de coca: Bolívar, Chocó, Antioquia, Córdoba y Caquetá.
Hay tres departamentos entre 2.000 y 5.000 hectáreas de hoja de coca: Meta, Guaviare, Valle del Cauca.
Hay siete departamentos con menos de 500 hectáreas de hoja de coca: Amazonas, Vaupés, Guainía, Vichada, Santander, Boyacá y Magdalena.
Existe una relación directa entre coca y violencia, porque los grupos armados ilegales se alimentan de las rentas del narcotráfico, como las disidencias de las FARC, la guerrilla del ELN, el Clan del Golfo, los que a su vez reproducen subgrupos satélites de bandas delincuenciales en las zonas urbanas.
Si bien los mapas de cultivos ilícitos con los de la violencia siempre se sobreponen, el documento advierte que “la nueva geografía de la coca parece estar favoreciendo la consolidación de territorios en donde la intensificación del fenómeno coincide con un aumento de la violencia contra líderes sociales, el incremento de actividades conexas al cultivo, un deterioro general de las condiciones de seguridad y un aumento de la presión contra comunidades vulnerables, como son los pueblos indígenas y afrocolombianos. Y en algunos territorios emergen y se consolidan otras actividades ilícitas”.
La Unodc también advirtió que los mercados de cocaína a nivel mundial continúan creciendo tanto en términos de oferta como de demanda. En América, la región con más consumidores de cocaína, se contabilizan aproximadamente 11.680.000 personas que han utilizado esta droga, seguida por Europa con 5.710.000 consumidores, y Asia y Oceanía, ambos con 2.930.000. África, con 2.300.000 consumidores, también forma parte de esta alarmante estadística.
Aunque el porcentaje de personas que declaran haber consumido cocaína en el último año es mayor en Australia, las cifras de América y Europa occidental y central son igualmente preocupantes. A nivel global, la producción potencial de cocaína se mantiene en récords históricos, lo que refuerza la urgencia de abordar la situación del narcotráfico en Colombia de manera más efectiva y coordinada.





