Chocó es uno de los 32 departamentos de Colombia que fue altamente impactado por el terremoto del pasado 10 de agosto, y aunque el impacto económico total es menor al de otras regiones, su afectación proporcional sería la más alta del país e implica no solo volver a la situación pasada, sino atender la deuda social y económica de décadas.
Tomado de ONU Mujeres Colombia https://colombia.unwomen.org/es/stories/noticia/2026/09/apoyo-de-onu-mujeres-a-quibdo-tras-terremoto

Ante esas circunstancias, y gracias a su presencia en Quibdó desde hace una década, tras las primeras horas después del terremoto, ONU Mujeres ha trabajado de manera articulada con las autoridades locales, el Gobierno nacional, las organizaciones de mujeres, actores locales, y el Sistema de las Naciones Unidas en Colombia para dar respuestas integrales a esta región, y especialmente a las necesidades de las mujeres y las niñas afectadas por la emergencia, así como para impulsar su protagonismo en la respuesta y recuperación.
Mujeres, con afectaciones diferentes en medio de la emergencia
Si bien el terremoto tuvo consecuencias para toda la población, sus efectos han sido especialmente complejos para muchas mujeres. La pérdida de viviendas, la suspensión e interrupción de clases y de servicios de salud, la interrupción de la rutina familiar, la pérdida de medios de vida e ingresos, el incremento de las responsabilidades de cuidado y la incertidumbre sobre el futuro, han aumentado la presión sobre todos los habitantes, y en particular sobre las mujeres.
A estas dificultades se suman importantes afectaciones emocionales, reflejadas en una creciente demanda de atención psicosocial. Muchas mujeres han manifestado problemas para dormir, sentimientos de angustia y preocupación constante, situaciones que requieren una respuesta oportuna para evitar que se profundicen con el paso del tiempo.
Respuesta y reconstrucción con el protagonismo e impulso de las mujeres
Las mujeres del territorio han sido protagonistas de la respuesta humanitaria y de los esfuerzos de recuperación. Redes comunitarias de mujeres, parteras, lideresas y organizaciones locales han puesto sus conocimientos, capacidades y redes de apoyo al servicio de sus comunidades, acompañando a las familias afectadas, identificando necesidades y contribuyendo al cuidado y al bienestar colectivo.
Durante los días posteriores al terremoto, ONU Mujeres acompañó la respuesta humanitaria liderada por las autoridades y las agencias de Naciones Unidas, con el fin de asegurar que las necesidades específicas de las mujeres fueran consideradas desde el inicio de la emergencia. Una de las primeras acciones consistió en identificar quiénes llegaban a los albergues, cuáles eran sus necesidades más urgentes y qué riesgos enfrentaban durante su permanencia en estos espacios.
Posteriormente, el equipo de ONU Mujeres en terreno realizó recorridos y sostuvo conversaciones con habitantes de zonas urbanas y rurales para conocer de primera mano cómo estaba cambiando la vida de las familias afectadas. Estas visitas permitieron evaluar las necesidades y evidenciar desafíos como el aumento de las labores de cuidado debido al cierre temporal de instituciones educativas y servicios de atención; las dificultades que enfrentan personas mayores y personas con discapacidad tras perder parte de sus redes de apoyo; y la sobrecarga que asumen muchas mujeres al intentar sostener a sus hogares en medio de la crisis.
En este contexto, también ha sido fundamental el trabajo de las instituciones, que han contribuido a incorporar las necesidades diferenciadas de mujeres y niñas en la respuesta y a fortalecer la articulación con las comunidades. El liderazgo de la Gobernación, en particular, ha sido un elemento clave para impulsar una respuesta articulada y mantener en el centro las necesidades de las comunidades afectadas, incluidas las de mujeres y niñas.
Asimismo, ONU Mujeres ha liderado espacios de sensibilización y pedagogía dirigidos a funcionarios y funcionarias, orientados a fortalecer la prevención y la tolerancia cero frente a la explotación y el abuso sexual, contribuyendo así a garantizar entornos seguros y protectores durante toda la respuesta humanitaria.
Fortalecimiento de los alojamientos temporales

Como parte de su labor, ONU Mujeres ha brindado asistencia técnica a la Alcaldía de Quibdó para fortalecer las condiciones de los alojamientos temporales habilitados en la ciudad.
Las recomendaciones entregadas han estado orientadas a mejorar aspectos como la seguridad, la privacidad, la accesibilidad y el bienestar de las personas que permanecen en estos espacios, especialmente mujeres, niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad.
De manera paralela, la organización ha promovido espacios de diálogo con instituciones locales para fortalecer las capacidades de respuesta frente a las necesidades diferenciadas que surgen durante la emergencia.
Nuevas acciones para apoyar la recuperación
Mientras avanza la fase de atención inmediata, ONU Mujeres prepara nuevas intervenciones destinadas a respaldar a las familias afectadas.
Con el apoyo de los gobiernos de Suecia y Austria, se prevé la entrega de cerca de 800 kits de higiene y apoyo para alojamiento. Esta iniciativa será desarrollada de manera coordinada con otras agencias de Naciones Unidas y las autoridades locales.
Asimismo, con el respaldo de la Embajada de Canadá en Colombia, se pondrán en marcha espacios de atención que ofrecerán servicios de cuidado para niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad. Estos espacios también incluirán actividades de bienestar, orientación psicosocial y acceso a agua potable, con el objetivo de aliviar la carga de cuidado que actualmente recae sobre muchas mujeres.
Mujeres protagonistas de la reconstrucción

Más allá de la atención inmediata, ONU Mujeres continuará trabajando junto a organizaciones locales y lideresas comunitarias para garantizar que las mujeres participen activamente en las decisiones que definirán la recuperación de sus comunidades.
La emergencia ha dejado importantes desafíos para la región, pero también ha evidenciado la capacidad de liderazgo, resiliencia y organización de las mujeres del territorio. En ese sentido, ONU Mujeres reafirma su compromiso de impulsar acciones que permitan que ellas no solo reciban apoyo durante la crisis, sino que también desempeñen un papel central en los procesos de reconstrucción y recuperación.



