
Por Alfonso Olier Porto
I
OH, Bellavista hace 19 años enlutaron tus entrañas,
Entrañas de agua, entrañas de tierra,
El absurdo trajinar de dos poderes
Los unos tras la paz, los otros tras la guerra
Los unos con razón y los otros sin ella.
II
Ayer todo unido en el todo
Hoy sin el todo y en la nada,
Sin calles, sin ventanas y sin techos
Con las puertas de las casas hacia el cielo
Con los restos de la iglesia
De la muerte perdonada por un Cristo mutilado,
Sin piernas, sin brazos y apenas medio cuerpo,
Perdonando entre nosotros los cristianos
A todos los muertos que aun amamos.
III
Testigo en el silencio son ustedes
Raíces, troncos y hojas verdes,
Vivos en este espacio de la muerte
Donde hoy todos queremos tener entre nosotros
A los muertos que muertos están con vida.
IV
Llena de sangre y tejas rotas,
De muros y puertas cómplices en llevar la muerte hacia los vivos
La otrora iglesia de Dios y de los Santos,
Portadora del perdón y la clemencia
Se cambia en conductora de la muerte
Contagiada por las mentes asesinas de hombres
Sin nombre entre los hombres,
Por hombres que cercenan vidas, corazón y almas,
Por hombres que lo hombres no querrán,
Por hombres sin perdón ni en la tierra ni en el cielo.
V
Pipetas con la que los buenos hacen pan, comida y vidas
Ya estás en manos de los malos convertidas en cohetes asesinos
Surcando las líneas de la muerte sembraron el terror entre la gente,
Cambiando un ambiente que era vida en un campo dueño de la muerte.
VI
El Atrato testigo mudo de esta historia
En su lecho muchos cuerpos se perdieron y sus aguas ardidas por el fuego
Ahogaron vidas sembraron muerte.
VII
Tenían que condecorarte con la muerte
Para que un estado lento y soñoliento se acordara que tú existías
Bajo cualquier sitio olvidado del firmamento
Un estado que aun no se conduele de tus muertos.
VIII
Bellavista Y Bojaya a los diez años de la fuga de sus hijos
Hacia el aire, la tierra, y el olvido,
En la confusión de llantos, cantos y alegría,
Me inspiraron a mí sin ser poeta a escribir estas líneas
Por la vida y por la muerte
Que aun no aceptamos todavía.
IX
Reciban de nosotros este recuerdo aquí en el lecho de sus muertes
En honor a sus vidas y sus memorias
Izaremos hoy por siempre la bandera de la paz y la alegría
Por que a ustedes aun no los hemos enterrado todavía.



