
Por Darío Cújar Couttín. Ingeniero de Minas y Metalurgia.
Tanta agua ha corrido debajo del puente, tantas historias hemos oído de las propuestas de los gobiernos Nacionales para el desarrollo del Chocó, que cada vez que se plantea una “nueva” resulta ser una más de las tantas que se han hecho y ya hemos escuchado, llevándonos a pensar que estamos condenados a vivir en un DEJA VU perenne.
Hace 38 años, en el gobierno del presidente Barco, se desarrolló una propuesta que tiene tres tomos escritos y se llamó “El Pacífico: una nueva dimensión para Colombia”, donde se plantea la Construcción de un Puente Terrestre Interoceánico, PTI, para conectar los océanos Atlántico y Pacifico mediante dos super puertos, uno en el golfo de Cupica y otro en el golfo de Urabá (Bahía Candelaria), conectados por ferrocarril y carretera de altas especificaciones. Lastimosamente la visión del presidente Barco sobre las posibilidades de desarrollo del país que se lograrían mirando al Pacifico, no tuvo eco en los Planes de Desarrollo formulados en los gobiernos siguientes.
Hace 27 años durante el gobierno del presidente Samper, se nos prometió con discurso presidencial frente al rio Atrato y con la constitución de una comisión interinstitucional, la construcción del Canal interoceánico por el Chocó; adicionalmente se habló de la Interconexión a 115 Kv, entre el Tres (Turbo – Antioquia) – Unguía y Acandí (Chocó), propuesta que duró menos que un suspiro por considerarse inviable ambientalmente por parte del Ministerio del Medio Ambiente, porque la línea transcurría por el parque Nacional Natural Katíos y el área de Manejo Especial del Tapón del Darién, razón por la cual se evalúo la alternativas de construcción de pequeñas centrales hidroeléctricas.
Hace siete años en el gobierno del presidente Santos, se anunciaron inversiones de COP 1.5 billones para la construcción en tres años de la hidroeléctrica de Talasa que por demás fue considerada un proyecto de interés Nacional y Estratégico (PINE).
Hoy parece que la historia se repite, que el tiempo transcurrido no cuenta y se nos anuncia la construcción de un ferrocarril elevado Cupica – Golfo de Urabá y la interconexión El Tigre (Chigorodó) – Acandí – Unguía (remember la Licencia ambiental negada en 1997)
Es indudable que el desarrollo del Chocó requiere tener políticas de estado e inversión en proyectos estructurales para cerrar la brecha que existe en NBI e ICV con el resto del país, que año a año aumenta y que puede como si se tratara de la separación de las placas tectónicas hacerse tan grande que logre dividir a Colombia en dos, dejando este pedazo del Pacifico a la deriva tratando de encontrar un puerto seguro.
Pero, si bien es necesario la inversión en proyectos estructurales, esta no se puede hacer olvidando “coger los mangos bajitos” para garantizar soluciones de corto plazo, a las necesidades que tanto se reclaman, lo cual se podría lograr si se considera:
1. Implementar la estrategia de Comunidades Energéticas estableciendo Asociaciones Publicas Comunitarias (APC), aprovechando la existencia de los territorios colectivos, mediante:
La construcción de las PCH del rio Cutí (1.400 Kw) para Unguía y del rio Nati (2.000 Kw) para Acandí, potenciando con ello el desarrollo del Darién considerando las potencialidades en ecoturismo, de exportación de frutas exóticas, madera transformada, carne en canal, etc; hacia el mercado norteamericano.
La recuperación de la PCH de la Vuelta (Lloró – Chocó), que de acuerdo con los estudios de factibilidad efectuados por la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA) que reposan en el centro de documentación del IPSE, puede ser repotenciada a 7.7 MW, y conectada al sistema interconectado nacional, habilitando contar con un punto de generación en la cola del sistema, que generaría una mejor confiabilidad y calidad del servicio, la disminución de pérdidas que son asumidas por los usuarios y del costo del peaje por transmisión de energía.
Diseñar y construir el proyecto multipropósito del Rio la Playa (160MW) para generar energía en firme real en épocas de sequía y garantizar un servicio de acueducto de largo plazo para la capital Quibdó y poblaciones vecinas.
2. Establecer rutas claras para el desarrollo del potencial en minerales en el área del Chocó, para la Transición Energética (Cobre, Níquel) y la aplicación del Modelo de Negocio Minero construido de manera conjunta entre el Ministerio de minas y las comunidades negras.
3. Crear las Zonas Económicas Étnicas con un régimen tributario especial para estimular la inversión privada y el empleo.
4. Dar cumplimiento al acuerdo suscrito en el año 2016 entre el gobierno Nacional y la Chocoanidad representada en el Comité Cívico por la Salvación y Dignidad del Chocó.
5. Diseñar y apropiar los recursos para la conexión vial del centro del Chocó con la costa Pacífica a través de la carretera Animas – Nuquí o Bojaya – Cupica y con la costa Atlántica a través de la Carretera longitudinal del Atrato (CLA).
Es verdaderamente deprimente ver que el desarrollo o progreso de los otros departamentos en Colombia se cuente en períodos de tiempo normales 10, 20, 30 años, pero en el caso del Chocó, el desarrollo pareciera se tuviera que contar en tiempos geológicos 500 años o 1000 años, si nos atenemos a las antiguas crónicas de varios pueblos indígenas que hablan de que hace más de 500 años el emperador Inca Tupac Yupanqui visito las tierras del Chocó. Para comprobar esto solo basta comparar en 58 años de existencia, el desarrollo humano logrado en departamentos como Risaralda y Quindío y el logrado en 77 años en el departamento del Chocó, o revisar las propuestas de los gobiernos nacionales durante los últimos 50 años que se tornaron en la ilusión de un mejor futuro y que nos dejan cada periodo presidencial OBNUBILADOS, tan
encandilados con los anuncios que hasta pareciera como lo dijera Manzanero que “no importa vivir de ilusiones”, lo cual diría está bien para cosas del amor, pero no para el futuro de una región que debe vivir de realidades y trazar su propio futuro, si no queremos que nuestra descendencia también sea condenada al olvido estando vivos y cargando con el Karma de ser “el olvido que ya somos” sin haber partido de este espacio terrenal.
Hoy la realidad es una sola, el Chocó, aún espera el “día de su redención” mirando pasivo como la dirigencia del país y a los líderes de la región no le brindan la oportunidad de lograr su desarrollo.
Para evitar seguir obnubilados y poner los pies en la tierra, deberíamos como lo dijera Karl R. Popper dejar “de pasar como profetas, y convertirnos en forjadores de nuestro destino. Aprender a hacer las cosas lo mejor posible y a descubrir nuestros errores”.




