Cuatro profesionales de la salud y un empresario y piloto voluntario murieron cuando regresaban a Bogotá después de cumplir una misión humanitaria en Condoto. Sus vidas profesionales transcurrieron entre la medicina, la gestión de servicios de salud, el turismo y la aviación al servicio de comunidades de difícil acceso.
El viaje que terminó en las montañas del Parque Nacional Natural Tatamá había comenzado con un propósito muy diferente: llevar atención médica a comunidades del Chocó afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.
El domingo 13 de septiembre, después de concluir una brigada médica en Condoto, cuatro profesionales de la salud y el piloto de la aeronave emprendieron el regreso a Bogotá. Viajaban en una Cessna T206, matrícula HK-4985, que perdió comunicación aproximadamente a las 9:23 de la mañana.
Durante varios días, organismos de búsqueda y rescate recorrieron una extensa y accidentada zona de la cordillera Occidental. Finalmente, la aeronave fue localizada en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá, en jurisdicción de Pueblo Rico, Risaralda.
Las autoridades confirmaron el 16 de septiembre que ninguno de los cinco ocupantes sobrevivió.
Detrás de los nombres que aparecieron en los comunicados y titulares había cinco historias profesionales distintas. Cuatro de ellas estaban vinculadas directamente con la salud y una con el turismo y la aviación humanitaria.
Perla Constanza Álvarez, una trayectoria en la gestión de la salud
Perla Constanza Álvarez era profesional de la salud y había desarrollado buena parte de su trayectoria en la gestión de servicios médicos.
Estaba vinculada a Colmédica, donde ocupaba responsabilidades relacionadas con convenios médicos. Documentos institucionales de Aliansalud permiten establecer además que se desempeñó como Gerente de Acceso y Beneficios Médicos, cargo desde el cual participó en procesos de gestión y rendición de cuentas de la entidad.
Su trayectoria muestra un recorrido profesional que combinaba los conocimientos del área médica con la administración y organización de servicios de salud.
Sandy García, enfermera de la misión
Sandy García era enfermera y hacía parte del equipo sanitario desplazado hasta Condoto.
Su labor estaba vinculada directamente con la atención de los pacientes durante la brigada organizada por la Patrulla Aérea Civil Colombiana, con participación de Colmédica y la Clínica del Country.
La jornada permitió atender aproximadamente a 600 personas, según los reportes publicados por medios nacionales.
De García quedaron también algunos de los últimos registros conocidos de los ocupantes de la aeronave. Antes de emprender el regreso, envió fotografías y videos desde el avión a su familia. Uno de los mensajes que posteriormente conocieron los medios fue enviado a su madre antes del vuelo.
María Victoria Guzmán, médica y auditora de tutelas
María Victoria Guzmán era médica pediatra estaba vinculada laboralmente con Colmédica.
Se desempeñaba como auditora de tutelas, una función que exige conocimientos médicos y jurídicos-administrativos para revisar solicitudes de servicios de salud sometidas a procesos de tutela.
Su presencia en la brigada muestra la diversidad profesional del equipo que llegó al Chocó. La misión no estaba integrada únicamente por personal dedicado a la consulta médica tradicional, sino por profesionales con distintas experiencias dentro del sistema sanitario.
Yuliza Figueredo Rodríguez, médica radióloga
Yuliza Figueredo Rodríguez era médica radióloga y estaba vinculada a la Clínica del Country.
Su especialidad médica está relacionada con el diagnóstico mediante imágenes y constituía uno de los perfiles profesionales que integraban la brigada enviada a Condoto.
Mehmet Cankaya, empresario, piloto y voluntario
La quinta víctima era Mehmet Cankaya, empresario de origen turco, vinculado durante años al sector turístico y a la aviación humanitaria.
Su trayectoria empresarial estuvo estrechamente relacionada con Mega Travel. Llegó a América Latina siendo joven y posteriormente participó en la expansión de la compañía hacia diferentes mercados de la región.
En Colombia asumió responsabilidades directivas dentro de la empresa y para 2026 era identificado como uno de sus principales ejecutivos para Centro y Sudamérica.
Pero su relación con Colombia tenía otra dimensión.
Cankaya era piloto voluntario de la Patrulla Aérea Civil Colombiana y participaba en misiones destinadas a llevar servicios de salud a comunidades ubicadas en zonas de difícil acceso. Según los perfiles publicados sobre su trayectoria, en varias ocasiones puso su aeronave al servicio de este tipo de operaciones.
Esa actividad humanitaria fue precisamente la razón por la que se encontraba al mando de la aeronave que transportaba al equipo médico desde Condoto hacia Bogotá.
Su historia profesional terminaba reuniendo dos actividades aparentemente diferentes —el turismo y la aviación— alrededor de una misma relación con Colombia: la empresarial y la humanitaria.
La misión que los llevó a Condoto
Los cinco ocupantes habían coincidido en una misión organizada por la Patrulla Aérea Civil Colombiana, con participación de Colmédica y la Clínica del Country.
La brigada se realizó en Condoto después del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en el Chocó el 10 de agosto. La emergencia dejó afectaciones en diferentes municipios y puso nuevamente de manifiesto las dificultades de acceso a servicios especializados que enfrentan numerosas comunidades del departamento.
Durante la jornada fueron atendidas alrededor de 600 personas, de acuerdo con los reportes de los medios que cubrieron la misión.
Después de cumplir las actividades programadas, las cuatro profesionales de la salud y Cankaya abordaron la aeronave para emprender el regreso.
El vuelo comenzó en Condoto. Sin embargo, en el trayecto hacia Bogotá se perdió la comunicación con la aeronave.
La señal de emergencia condujo a los equipos de búsqueda hacia una zona montañosa de la cordillera Occidental, donde las condiciones geográficas y ambientales dificultaron las labores de localización.
Tras varios días de búsqueda, los organismos de socorro encontraron los restos de la aeronave en inmediaciones del Tatamá.
Cinco vidas que se encontraron en el camino humanitario
La tragedia reunió, en un mismo vuelo, cinco trayectorias que hasta entonces habían transcurrido por caminos profesionales diferentes.
Perla Constanza Álvarez había construido una carrera relacionada con la gestión de servicios de salud; Sandy García ejercía como enfermera; María Victoria Guzmán desarrollaba labores médicas y de auditoría; Yuliza Figueredo Rodríguez ejercía como médica radióloga; y Mehmet Cankaya combinaba su actividad empresarial en el turismo con su condición de piloto voluntario.
No viajaban hacia el Chocó por razones accidentales o circunstanciales. Habían llegado para participar en una misión destinada a atender a personas afectadas por una emergencia.
Ese es el último capítulo documentado de sus vidas profesionales en el departamento.
La aeronave no alcanzó Bogotá. El viaje terminó en las montañas del Tatamá y con él se apagaron cinco vidas.
Pero el último día de trabajo de quienes viajaban a bordo había transcurrido atendiendo pacientes en Condoto. Allí quedaron las huellas de una misión que, como tantas otras jornadas de la Patrulla Aérea Civil Colombiana, buscaba acercar la atención médica a comunidades donde llegar por tierra puede ser difícil y donde las necesidades sanitarias suelen ser mayores que las posibilidades de respuesta.
Mientras las autoridades avanzan en la investigación que deberá establecer las circunstancias del accidente, en el Chocó queda también el recuerdo de las cuatro mujeres y del piloto que llegaron para prestar un servicio y emprendieron el regreso sin imaginar que aquella sería su última misión.
Cinco personas. Cinco historias profesionales. Un último viaje que comenzó como una jornada de solidaridad y terminó convertido en una tragedia en las montañas del Tatamá.




