Quince familias indígenas de Bagadó (unas 40 personas) completaron un mes viviendo a la intemperie en el centro de Ibagué, en condiciones precarias, a la espera de apoyo para retornar al Chocó, desde donde salieron desplazadas hace cuatro años.
Entre ellas hay 22 menores de edad y desde diciembre de 2025 se encuentran frente a las instalaciones de la Unidad para las Víctimas, en el centro de Ibagué.
Luis Ángel Vitakui, vocero de esta comunidad indígena embera katío, dijo: “Nosotros necesitamos retornar porque en estos momentos estamos sufriendo en este sector. Pedimos al Gobierno nacional ayuda para el retorno, porque tanto las mujeres como los niños están bajo la lluvia, sin poder cocinar y aguantando hambre. Como colombianos reclamamos nuestro derecho a vivienda y reparación”.
Los indígenas sobreviven en “cambuches” improvisados con plástico negros los cuales fueron distribuidos en plena plaza pública. En ese mismo sector del tradicional barrio La Pola instalaron sus estufas artesanales y baños improvisados, lo que les ha generado condiciones sanitarias indignas.
Los indígenas emberá esperan que en una próxima reunión con la Alcaldía de Ibagué y la Unidad para las Víctimas se defina la fecha para retornar al Chocó.
La Alcaldía de Ibagué informó que hasta ahora han realizado acompañamiento institucional y apoyo humanitario, lo que ha permitido el retorno de 46 integrantes de 17 familias a su lugar de origen.
“Hemos actuado de manera continua, humana y responsable, cumpliendo con las funciones que corresponden al Municipio y trabajando de la mano con las entidades competentes para avanzar en soluciones reales”, señaló Claudia Aristizábal, secretaria de Desarrollo Social y Comunitario.
Sin embargo, aún quedan 15 familias a la espera de reubicación temporal, mientras la Unidad para las Víctimas nacional finaliza los trámites necesarios para su retorno, según lo solicitado por la misma comunidad.




