El pescado del Pacífico chocoano podría abrir puertas a nuevos mercados nacionales e internacionales luego de un primer acercamiento realizado en Bahía Solano entre representantes del sector pesquero local y Grupo Nutresa.
La gestión fue impulsada por la Agencia de Comercialización, Internacionalización e Innovación del Chocó (ACIIC).
El encuentro, reportado el 5 de octubre de 2026 por el medio regional Proclama del Pacífico, permitió a los representantes de Nutresa conocer las capacidades productivas de los pescadores de la zona. Se analizaron las condiciones necesarias para una eventual relación comercial, con énfasis en calidad, conservación, manejo del producto y cumplimiento de requisitos técnicos y sanitarios para su comercialización.
Se trata, por ahora, de un primer acercamiento y no de un acuerdo definitivo. No se han confirmado contratos, volúmenes de compra, especies específicas ni fechas de inicio de operaciones. El proceso evaluará si las capacidades actuales del sector pesquero artesanal pueden responder a los requerimientos de una compañía de la escala de Nutresa, uno de los mayores conglomerados de alimentos de Colombia y Latinoamérica.
Pesca artesanal en Bahía Solano y el Pacífico chocoano
La pesca artesanal es fundamental en la economía y la vida social de la costa chocoana. Según datos de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se censaron 2.611 pescadores artesanales en municipios de la costa del Chocó, dentro de un total de 13.915 registrados en toda la costa Pacífica colombiana. En Bahía Solano y Nuquí, la actividad no solo genera ingresos, sino que está ligada a la identidad comunitaria y a la permanencia en el territorio.
Bahía Solano cuenta con organizaciones consolidadas. La Red de Frío de Bahía Solano agrupa actualmente cuatro asociaciones: Pez Bahía, Gaviotas, Maná y Sabor a Mar.
Esta organización se dedica a la pesca artesanal, el procesamiento y la conservación de productos pesqueros. Ofrece servicios de cadena de frío y suministro de hielo, y maneja tres líneas comerciales: pescado fresco, pescado congelado y productos elaborados a base de atún. También realiza capacitaciones en buenas prácticas de manufactura y fortalecimiento organizativo.
Existen además figuras de ordenamiento que protegen la pesca artesanal: la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (ZEPA) y la Zona Especial de Manejo Pesquero (ZEMP) en Juradó y Bahía Solano. Estas buscan ordenar la actividad, proteger los recursos y limitar la presión de la pesca industrial. En 2025, el Ministerio de Ambiente destacó el trabajo coordinado en la zona para promover la sostenibilidad.
Otras empresas locales, como Mariscos Bahía Solano, ya han avanzado en formalización, certificación HACCP (la primera del departamento otorgada por el Invima) y exportación a mercados como Perú y Guatemala, trabajando con cientos de pescadores de la región. Iniciativas como Nuquí Fish (apoyada por Acumen, BID Lab y Fundación Bancolombia) también buscan reducir la intermediación y conectar la pesca artesanal con mercados de mayor valor.
El Grupo Nutresa, con sede en Medellín y controlado actualmente por el Grupo Gilinski, es un líder en alimentos procesados en Colombia (cerca del 50 % de participación de mercado en categorías clave) y opera en múltiples países con marcas reconocidas.
Aunque su portafolio principal incluye cárnicos, galletas, chocolates, café, helados y pastas, el acercamiento en Bahía Solano se enmarca en esfuerzos más amplios de articulación con productores del Chocó.



