Falleció Ramón Antonio Mena Moreno ‘Monchao’
Por Karmelo Asprilla Sánchez
Quibdoseño y por más señas Pan de yuqueño, graduado inicialmente como maestro normalista, luego como licenciado en Ciencias Sociales, y por ultimo especialista Utechino, de la época en que había que hacerle cola a los libros de la biblioteca. En esta nuestra alma mater nos conocimos , siendo ambos estudiantes universitarios a mediados de la década del ochenta, ‘el buscando quien le explicara Estadística y yo quien me ayudara en Calculo 1, después de esto, con el tiempo nos unió el gusto por el ajedrez haciendo buen uso del tiempo libre, fue un paso de ahí a convertirnos en verdaderos amigos que frecuentemente hablábamos sobre nuestras preocupaciones por la problemática de la educación, EL acontecer de NUESTRO querido Chocó y sobre las vicisitudes de nuestras familias.
En la celebración de un cumpleaños nos explicó que le pusieron como apodo Pirringo y por las pilatunas y por lo travieso de niño, luego a medida que creció empezaron a llamarlo sus amigos más cercanos Ramón la última, porque siempre tenía la chiva, la noticia nueva, pero entre los aficionados al ajedrez fue Monchao. Ya maduro conservo y desarrollo al máximo el hábito de la chiva, porque se la ingeniaba y realmente se mantenía muy bien informado en esas secundarias preocupaciones, porque las primarias siempre fueron su familia y sus amigos, entre los cuales me precio y enorgullezco de estar, porque en este aspecto era selectivo en grado sumo,
Era archí conocedor del Quibdó de antaño y actual, en su cabeza reposaban inimaginables recuerdos de la vida y obra de los habitantes de la Villa de Asis, su conocimiento al respecto solo es comparable con el de mi extinto padre Ovidio La Chucha y con el inmenso baúl de los recuerdos que reposa en la memoria de Benedicta, que trio para conocer árboles genealógicos e historias de este pueblo.
Monchao era un intelectual respetado por quienes lo conocimos, educador de muy grata recordación entre colegas y discípulos. de admirable acervo sobre los temas que tocábamos, eso sí era tan dogmático que rara vez aceptaba contradictores o que le discutieran sus apreciaciones, hasta que lentamente le hicimos caer en cuenta que no siempre tenía la razón, pero era un cantil, un potosí de sabiduría y de conocimiento sobre la cotidianidad de Quibdó. Era un hombre que trataba excelentemente a sus amigos, sin dobleces, que los defendía al máximo, que abordaba de frente y transparentemente las situaciones que lo ameritaban. Se había jubilado y retirado del ejercicio de la profesión docente donde se distinguió por la calidad de su trabajo, responsabilidad y seriedad durante toda su vida laboral.
Paso un tiempo considerable en Medellín luchando contra una enfermedad que lentamente lo minó hasta llevarlo a la tumba, donde hoy inesperadamente descansa, seguramente con la satisfacción del deber cumplido como esposo, como compañero, como padre, como abuelo , como hermano como tío, como profesional de la Educación y como amigo ,
Mis más sinceras y sentidas condolencias para su esposa Evernis y sus hijos, para Andrea y sus hijos y para su familia en general por quien profesaba una especial devoción, que siempre vio en él A SU líder, pero yo doy fe y sé que me relacioné con un excelente ser humano, por eso su partida nos agobia, nos duele y consterna. Paz en su tumba.



