
La riqueza cultural del Pacífico colombiano cautivó a los coreanos a través de la Cumbancha y el Tamborito, ritmos ancestrales que transmiten identidad, saberes comunitarios y alegría.
La agrupación juvenil Cumbancheritos de Nuquí adelantó en Corea del Sur una agenda académica y cultural que incluyó dictar un taller práctico para tocar instrumentos tradicionales colombianos, presentaciones en universidades, asistencia a un concierto de Pansori, clases de Changgo y Samulnori, así como la construcción de tambores tradicionales coreanos.
En la Universidad de Mujeres de Ewha, los Cumbancheritos dirigieron un taller práctico en el que estudiantes coreanas pudieron tocar los instrumentos tradicionales colombianos y explorar de primera mano los sonidos del Pacífico. La actividad se complementó con una experiencia cultural única: los jóvenes asistieron a un concierto de pansori, una de las expresiones musicales más representativas de Corea, y recibieron un certificado de participación otorgado por la universidad.
La agenda incluyó una presentación en la Universidad de Mujeres de Sookmyung, en el marco del 2º Concierto Hyangsang del Instituto para Jóvenes Talentos Musicales, donde los Cumbancheritos e Nuquí compartieron escenario con jóvenes coreanos y fortalecieron sus habilidades musicales.
Durante la 7ª Semana de la Diplomacia Pública, organizada por la Korea Foundation, la agrupación ofreció un taller interactivo en el que enseñaron a tocar los instrumentos del Pacífico e invitaron a los asistentes a bailar al ritmo de la Cumbancha, generando un ambiente de integración cultural y reconocimiento mutuo.
Asimismo, el grupo visitó el distrito de Yeongdong-gun, reconocido por su tradición musical, donde participó en la Yeongdong World Traditional Music and Arts Expo. Allí presentaron su repertorio y tuvieron la oportunidad de recibir clases de changgo y samulnori, además de elaborar sus propios tambores tradicionales coreanos, en un ejercicio de inmersión cultural y aprendizaje artístico.
La agenda cultural se complementó con actividades organizadas por la Asociación de Cultura Coreana, que incluyeron una clase de K-pop y un taller de cocina tradicional, permitiendo a los jóvenes acercarse aún más a la vida cultural del país anfitrión.




