El 10 de agosto de 2026 un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) afectó gravemente a ese departamento y a otras regiones del occidente colombiano. En respuesta, estudiantes del Colegio Carlos Julio García, ubicado en el corregimiento Papayal del municipio de Rionegro (Santander), impulsaron una campaña de recolección de donaciones pese a las dificultades económicas de muchas familias de la zona y a la lejanía geográfica.
Los alumnos, junto con sus familias y vecinos, reunieron alimentos no perecederos (lentejas, arroz, enlatados) y productos de aseo. Realizaron jornadas en los salones del colegio y puerta a puerta en el pueblo.
Sarith Rodríguez (contralora escolar) y Sahira Lizarazo (personera) destacaron el apoyo recibido, incluso de personas con recursos limitados. El rector, Sergio Andrés Montagut, resaltó casos como el de un estudiante con problemas de movilidad que se desplaza en patineta y aun así aportó.
Las ayudas se transportaron en camioneta desde Papayal hasta Bucaramanga (trayecto de unas cinco horas por vías en mal estado). Allí el Banco de Alimentos de Bucaramanga (adscrito a la Arquidiócesis) las acopió, clasificó y sumó a un cargamento mayor de más de 9,5 toneladas provenientes de diversos aportes santandereanos. El envío partió en tractomula hacia Quibdó (alrededor de 13 horas adicionales de viaje por carretera).
Esta iniciativa se enmarca en un esfuerzo más amplio de solidaridad desde Santander: la campaña “Es Tiempo de Ayudar” (liderada por la Gobernación y ASPAS) despachó 125 toneladas de ayudas humanitarias, de las cuales 45 fueron destinadas al Chocó (entregadas en Quibdó y comunidades rurales como Río Quito, Bagadó, Sipí, Yuto, Nóvita y resguardos indígenas, muchas por vía fluvial). El Banco de Alimentos también gestionó cerca de 20 toneladas en total, incluyendo envíos a otras zonas afectadas.
La acción de estos estudiantes de una zona rural y apartada de Santander ilustra cómo la solidaridad ciudadana, incluso desde comunidades con limitaciones propias, contribuyó a aliviar las necesidades de los afectados por el desastre en el Chocó.



