
La Fundación Botellas de Amor culminó la construcción de la primera vivienda elaborada con perfiles de plástico reciclado en la comunidad de Tanguí, municipio de Medio Atrato, Chocó. La casa, entregada a Inés Moreno Mena, sustituye la vivienda que se derrumbó tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto.
Los trabajos se realizaron entre el 18 y el 20 de agosto. Equipos de la fundación ensamblaron la estructura utilizando listones y postes fabricados a partir de residuos plásticos flexibles (bolsas, empaques y similares) que la organización recolecta y transforma en sus plantas. Según la entidad, estos perfiles permiten construir viviendas sismorresistentes, de larga duración y con buenas propiedades térmicas y acústicas.
La iniciativa forma parte de la respuesta de emergencia que Botellas de Amor activó tras el sismo. La fundación, que desde 2016 convierte plástico de difícil reciclaje en “madera plástica” o RPL (Recycled Plastic Lumber), ya cuenta con más de 7.000 toneladas de material almacenado, cantidad que, según sus cálculos, equivaldría a cerca de 2.000 viviendas potenciales.
Kelly Rodríguez, directora de sostenibilidad de la organización, ha explicado en días recientes que el proceso consiste en triturar y aglutinar el plástico flexible para producir perfiles que se utilizan como tablas y postes. Estos elementos permiten montar casas de manera relativamente rápida y con un impacto ambiental positivo, al retirar del entorno residuos que normalmente terminan en rellenos o en los ríos.
En Tanguí, la nueva vivienda de Inés Moreno Mena se ha convertido en el primer ejemplo concreto de esta reconstrucción con material reciclado. Imágenes aéreas y de interior muestran una estructura sólida, con paredes y elementos constructivos elaborados casi en su totalidad a partir del plástico recuperado. Vecinos y trabajadores de la fundación participaron en el montaje, en medio de las difíciles condiciones de acceso que caracterizan a muchas comunidades del Medio Atrato.
La fundación ya ha construido decenas de viviendas y cientos de obras sociales (parques infantiles y mobiliario) en distintas regiones de Colombia y otros países de América Latina. Su modelo se basa en la recolección ciudadana de “botellas de amor”: envases PET rellenos de plástico flexible limpio y seco que luego se transforman en materia prima constructiva.
Aunque esta es la primera casa terminada en Tanguí, la organización ha señalado que su objetivo es entregar muchas más a las familias damnificadas.
“Podemos reconstruir con amor”, es el lema que la fundación ha impulsado en sus redes y campañas de recaudación de fondos y material.
La entrega en Tanguí marca un hito simbólico: convertir el desecho plástico en refugio digno en una de las zonas más afectadas por el reciente sismo. Mientras las autoridades avanzan en planes de reconstrucción a mayor escala, la experiencia de Botellas de Amor demuestra que soluciones locales, rápidas y sostenibles ya están en marcha en el Chocó.



