La Fundación MarAdentro, dirigida por la bióloga bogotana Melany Villate, investiga el tiburón ballena que llega a Bahía Solano entre marzo y mayo de cada año para alimentarse.
El tiburón ballena es considerado el pez más grande del mundo, pero es poco lo que se ha investigado sobre esta especie, que existe desde hace más de 28 millones de años. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza –UICN– se encuentra en estado vulnerable, es decir, que enfrenta un riesgo moderado de extinción o deterioro poblacional a mediano plazo.
El tiburón ballena puede llegar a medir más de 18 metros, a pesar 20 toneladas, puede nadar a 2.000 metros de profundidad, su piel es gruesa y rugosa como una lija y patrón de manchas es como un huella digital, única e irrepetible.
Se alimenta filtrando agua y son inofensivos para los humanos porque se alimentan de zooplancton y peces pequeños como anchoas y sardinas. Entre las sus grandes amenazas están las redes, los choques con embarcaciones y el turismo mal dirigido.
“Esta área de Bahía Solano es vital porque aquí vienen a alimentarse. Por esa época a esta zona de Chocó vienen sardinas y hay mucha comida en general. También sabemos que no vienen a reproducirse y que los que vienen son chiquitos, no adultos”, dice la bióloga Villate.
La fundación MarAdentro se constituyó en 2021. En el proceso de investigación para la creación de este proyecto Melany entendió que en relación a los tiburones ballena, Colombia es como un hueco, un vacío, pero es un punto geográfico muy importante para esta especie, porque está a medio camino entre México y Perú, donde ya se habían registrado.
Para financiar los costos de sus investigaciones, Melany, de la mano de la agencia de ecoturismo Bahía Solano Me llama, ideó un modelo de financiación que combina turismo con educación. Así, cada que sale a campo, en la lancha la acompañan algunos turistas curiosos. Combina ciencia, educación y divulgación, para favorecer la relación entre el turismo, la pesca y la naturaleza.
Las salidas, además, se rigen por normas internacionales: van máximo ocho personas, pero se dividen en dos grupos de cuatro a la hora de entrar al agua. Entran al mar de la forma más suave posible, nada de clavados ni brincos, y deben procurar mantener una distancia de cuatro metros más o menos con los animales, y no tocarlos, ni intentarlo.
–El tiburón es súper curioso, y puede que rompa la barrera de los cuatro metros y venga más cerquita y ahí si ya no puedes hacer nada. Es lo que el tiburón decidió hacer, pero lo importante y lo que yo le digo a mis turistas es qué hay que permitir que el tenga una vía de escape, que él sienta que la interacción la está dominando, que si quiere se acerca y si quiere se puede ir. Es literal como turismo de contemplación, entonces puede que venga un tiburón y se quede tres segundos o 30 minutos, o puede que lleguemos a un lugar y haya 15 tiburones. Es azar.
Por su parte, en cada salida de investigación, Melany recopila datos que comparte con otros investigadores en otros países, para intentar saber de dónde vienen y a dónde van los tiburones, si son hembras o machos, juveniles o adultos. Y les toma fotos por el lado izquierdo para poder identificarlos.
Pero la idea de Melany con la fundación no se restringe al estudio del tiburón ballena, sino a otros tiburones que también habitan y visitan esas aguas oscuras del mar del pacífico.
–Cuando yo vine a hacer el doctorado me di cuenta que en Chocó, así como no había nadie investigando el tiburón ballena, había muy poca información de tiburones en general, entonces lo que hacemos es justamente continuar con ese estudio para identificar qué políticas se pueden crear en este momento que sean razonables, teniendo en cuenta la realidad social y económica del lugar. La única manera de que la conservación funcione es si la gente que vive en el lugar lo quiere hacer.
La primera parte del año MarAdentro se enfoca en el tiburón ballena, pues es la época en que estos gigantes visitan las costas del pacífico colombiano. Por eso desde MarAdentro lideramos y desarrollamos el proyecto de investigación que actualmente se está adelantando para generar la línea base de información sobre este tipo de tiburones en la zona. Así mismo, organiza actividades para el avistamiento responsable de los tiburones ballena que llegan a Bahía Solano, para que personas amantes de la naturaleza y del mar tengan la oportunidad de conocer a este gigante de los océanos.
Durante la segunda mitad del año estas mismas costas son visitadas por uno de los mamíferos marinos más grandes del planeta: la ballena jorobada. Por eso, en esta época MarAdentro se dedica a la divulgación y educación sobre este animal que se ha convertido en un símbolo de las costas de Chocó. De esta manera, usando como atractivo la belleza y el misterio que existe alrededor de estas ballenas, buscamos sensibilizar a los visitantes sobre temas tales como la contaminación marina, el turismo responsable de naturaleza, la pesca sostenible y las acciones que desde casa pueden ayudar a preservar nuestros océanos.
Finalmente, estos proyectos y actividades se complementan durante todo el año con el trabajo conjunto que MarAdentro desarrolla con los pescadores artesanales locales, orientado a liberar de forma más efectiva a los fondos marinos de los restos de equipos y artes de pesca que han quedado enredados con el tiempo.



