Por Neftalí Rengifo Yurgaqui, autor del libro ‘El Gran Chucho Lozano’

Recuerda Chucho Lozano que había arrendado en una pieza fija de habitación en el Hotel Centenario, como sede de sus actividades personales e institucionales: la pieza No. 13, el número de la suerte.
-Lo hice así para que el probable rector de la UTCH tuviera alojamiento permanente: “usted viaja para cualquier parte y allí estaba su pieza”. Para los primeros gastos que necesitaba el rector, yo aporté $3.000, para diligencias, transporte, o cualquier otra cosa. -Nadie tenía plata- Con esos $3.000 iniciamos un fondo para que el rector tuviera como movilizarse y gestionar. Rafael Mario Palacios posteriormente hizo a título personal el mismo aporte al que siguieron otros pocos.
-Aunque yo tenía cupo en el Consejo Superior, en el del Comité Pro-universidad, dejaba que asistiera un suplente y me dediqué por completo a estudiar, a analizar, a ver la justificación de la universidad para el desarrollo ¿Por qué tales carreras primero? ¿Por qué no otras? ¿Por qué educación sí? ¿Por qué derecho no en el momento? y así por el estilo. ¿Por qué carreras tecnológicas y no profesionales? ¿Cómo había quedado el vuelco de las tecnológicas a las profesionales? ¿Cuáles podrían ser las opcionadas?…..
Había que buscar la justificación de las carreras de manera que la Universidad, además de capacitar al estudiantado, cumpliera con la obligación de liderar el desarrollo del Chocó.
Entonces me llamaron los del Comité: -Bueno Compañeros, de todas maneras se necesita un rector porque la gente está pendiente de quién va a ser el rector. No se ha inscrito sino uno solo. Queremos que usted sea el rector, le propusieron a Chucho. A nosotros nos da pena con usted porque no hay plata, es sin nada. -Ya eso se sabía-.
Yo recuerdo que les dije miren: Nosotros ya hicimos un reto a la comisión del Ministerio de Educación y del Icfes que vino. Si es para hacer un chorro de babas, sigamos en lo mismo; pero si es para evitar dar esa lora, yo acepto. Tómenme el juramento de una vez. Bueno, eso fue como por ahí el 30 de enero de 1972, pero yo registro como si fue el 6 de marzo. El 2 de febrero de ese año empecé ya a hacer la promoción.
Sobre el Comité Pro-Universidad, recuerda Chucho Lozano que la iniciativa surgió en Bogotá en los años 69 y 70 promovida por Luis Augusto Córdoba Mena y él. Expresa Chucho en una grabación de homenaje a su nombre:
–“El Comité se integró inicialmente con 100 miembros de los cuales quedaron 65 y hubo que borrar a 30 porque no dieron el primer aporte. Con los treinta y cinco que quedaron, hicimos la Universidad”.
Otros ilustres chocoanos también contribuyeron inicialmente a la causa aunque no hayan tenido continuidad y sin que aparezcan en la lista de 37 miembros del Comité publicado por «El Monsieur» Rivas Lara.
Así nos lo recuerda uno de ellos; el Dr. Jorge Eliécer Castro Mosquera: -«para esa magnífica iniciativa, nos reunimos en mi apartamento en Bogotá y aporté el capital requerido; estaban presente el extinto Senén Mosquera Rengifo y el Dr. Elí Gómez Ortega».
El profesor César Rivas Lara se refiere a la materialización de la Ley 38 de 1968 que crea el Instituto Politécnico del Chocó y al inicio de labores, en su libro Reseña Histórica de la Universidad Tecnológica del Chocó «Diego Luis Córdoba» de la siguiente manera:
“… Cristalizaba así una idea calificada de utópica por un delegado del Ministerio de Educación, cuando a comienzos de 1971, se trasladó a esta capital, para conocer en el lugar los adelantos del proyecto; y en plena reunión con directivos, potenciales profesores y futuros estudiantes, dijo textualmente, con desparpajo irreverente, que ese proyecto de crear una universidad en el Chocó era “una locura”, que no tenía asiento en la realidad, porque no teníamos presupuesto ni planta física, y menos recursos para dotarla de equipos y laboratorios; tampoco profesores calificados para las exigencias de ese nivel que garantizaran su enseñanza y permanencia; de manera que su recomendación era esperar, unos años más, para madurar la idea, llenarnos de motivos y retomar la iniciativa”.
Terminada las intervenciones de los delegados del Ministerio de Educación y del Icfes, Chucho Lozano los despide de la siguiente manera:
–“Reciban nuestras gracias; por favor denle nuestro saludo al señor Ministro de Educación y al señor Director del ICFES y le manifiestan lo siguiente: “Los chocoanos con o sin ayuda económica del gobierno nacional, del Ministerio de Educación y del señor Director del ICFES, que con o sin permiso y sin licencia, la Universidad del Chocó iniciará y funcionará el 6 de marzo de 1972, con la acción y el esfuerzo del pueblo chocoano”. 1
Refiriéndose a la fecha del 6 de marzo de 1972, el profesor Rivas Lara nos dice: “Recordamos de aquel día glorioso un incidente: cuando estábamos prestos al momento solemne, Quibdó se quedó a oscuras (sin fluido eléctrico), y hubimos de alumbrarnos con velas para sacar el proyecto adelante. No dejamos de preguntarnos, en aquellos momentos de confusión, si ese imprevisto se debía a fenómenos contrastivos de la naturaleza, que a veces no nos quiere, o a manos de quienes transpiraban pesimismo y lo replicaban, en forma manifiesta y velada, sentenciando, así, la universidad al fracaso». 1
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- Rivas Lara, Cesar. Reseña Histórica de la Universidad del Chocó Diego Luis Córdoba. Pag.
Concluye Chucho Lozano:
-Mi rectoría va desde el 2 de febrero de 1972 cuando empecé a inscribir estudiantes. Ese día que salió mi nombre se inscribieron 5, al otro día ya pasó a 15, y se fue pasando a 50, 70, 80 a más inscritos …… Y de paso iba haciendo matrículas; entonces yo iba de casa en casa, persiguiendo a la gente. Iba de casa en casa para que se inscribieran y se matricularan.
Se matricularon amigos, conocidos, condiscípulos y otros interesados; a todos los motivaba para que se inscribieran y les daba facilidades para la matrícula. Estuve de rector durante los años 72, 73, 74, 75, 76, en los comienzos difíciles de la Universidad, cuando carecíamos de todo. Después de mi designación como rector por parte del Consejo superior, fui ratificado en el cargo por los presidentes Misael Pastrana Borrero y Alfonso López Michelsen.
Total, el sueldo de rector pasó de $1.000 a $2.000 y después a $5.000. Nunca me liquidaron ni pagaron cesantías.
Entregué al segundo rector, cuando la Universidad ya estaba encaminada y financiada con presupuesto de la Nación. Este nuevo nombramiento por parte del gobierno nacional se hizo como consecuencia de intrigas políticas y exigencias al presidente Julio Cesar Turbay Ayala por uno de sus capitanes de campaña en el Chocó.




