El portal “La Paz en el Terreno”, https://www.lapazenelterreno.com/, ha denunciado que entre 2017 y abril de 2021, en el Chocó hubo al menos 126 agresiones contra líderes sociales, entre las que resaltan 69 amenazas y 44 asesinatos, sin contar las que no se denuncian.
“Dos de cada tres hechos ocurrieron en el Bajo Atrato y Darién —donde arrecia la violencia contra líderes de restitución de tierras—, incluyendo 56 amenazas y 17 asesinatos. Le sigue la subregión de Alto y Medio Atrato, con 23 agresiones, quince en Quibdó. Allí, principalmente pandillas han desbordado la situación de inseguridad”.
Las cifras de violencia más bajas en algunas subregiones no necesariamente están ligadas a que allá la violencia sea menor. Los líderes y lideresas han entendido cómo se deben mover por el territorio y cuándo deben callar para no tener riesgo. “Los grupos armados le dicen a uno: ‘Haga su trabajo comunitario, que nosotros hacemos nuestro trabajo de guerra’. Le toca a uno estar al margen de eso”, aseguró otro líder en el mapeo.
“La gente no habla, está callada porque piensa que la van a asesinar o a desplazar”, manifestaron a La Paz en el Terreno líderes del Bajo Atrato y Darién, una de las cinco subregiones chocoanas, en ejercicios de mapeo para identificar los riesgos contra sus vidas —en Chocó, es común que, tras el homicidio de un líder étnico, su comunidad, sintiéndose desprotegida, se desplace forzadamente—. En esto concuerdan líderes de la costa Pacífica: “Hay liderazgos fuertes de mujeres, hombres, indígenas, negros, mestizos, pero lamentablemente tocó menguar, porque ya estamos viendo que están matando, que no es mentira, que están en riesgo”.
Tras la salida de las Farc en 2016, con la firma del Acuerdo de Paz, se reconfiguró el poder armado sobre el departamento, principalmente competido por las neoparamilitares Autodefensas Gaitanistas de Colombia, de mayor expansión en el territorio, y la guerrilla del Ejército Nacional de Liberación, de histórica influencia en algunas zonas. Presentes en todo el departamento, cada grupo tiene mayor presencia en unos municipios y disputas a muerte por el control de otros. Son contadas las zonas donde no hay enfrentamientos, como lugares en la subregión de San Juan, donde ambos grupos tendrían un acuerdo de no agresión, según manifestó la Defensoría del Pueblo y se corroboró en el mapeo.




