
Por José María Daza Sánchez
Como dicen en mi terruño, Bucaramanga, de metido me puse a revisar un poco de información y me topé con el proceso licitatorio del operador para la Empresa Pública de Quibdó – EPQ.
Lo primero que hay que decir es que esta empresa está en proceso de liquidación desde 2006 cuando la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios la intervino con ese propósito, dados los malos o pésimos resultados presentados desde 2004.
Vino un operador externo, en este caso Empresas Públicas de Medellín – EPM, que ha diligenciado los servicios de aseo, alcantarillado y acueducto para la ciudad.
La permanencia de EPM ha llegado a su fin, pues han decidido retirarse de la operación. Ahora viene un proceso de búsqueda del nuevo operador, reemplazo de EPM, por lo que están buscándolo y en eso es que quiero hacer un pequeño o corto análisis.
El proceso se “cuelga” en la página web con la condición de que se abre el día 9 de mayo del presente año y se cierra el 20 del mismo mes y año.
Son diez días hábiles y 12 incluido el fin de semana. Una empresa seria, organizada, que pretenda participar en esa licitación no le alcanza el tiempo definido para hacer una propuesta válida, juiciosa, competitiva.
Le consulté a un experto en licitaciones con el Estado en proyectos de este calibre y esa persona revisó y me escribió: “Ya lo miré, lo abren el 09 de mayo y lo cierran el 20 de mayo, eso indica que lo tienen amarrado, en tan poco tiempo es imposible armar una oferta. Solo una debida diligencia se puede llevar entre 3 a 4 semanas, con visita, la estructuración unos 15 días, o sea que se requiere mínimo mes y medio o sea 45 días. Por eso les va tan mal, todo amarrado, sin que efectivamente se dé un proceso claro y transparente que dé la oportunidad a diversos actores, con propuestas claras y serias.
Y los pliegos incluyen un compromiso Anticorrupción, que es un documento que deben firmar los participantes, eso no es más que un saludo a la bandera, que se pasan por la faja.”
Y le agregaría, que ante la dimensión del negocio, con mucha más certeza se requiere ese período de tiempo, porque no es la compra de una papelería para el funcionamiento, ni es una urgencia manifiesta.
¿Será que si está “amarrada” la licitación? ¿En qué condiciones se contratará esa operación? Veremos quiénes o qué empresas se presentan.
Pero aprovechando este tema, me surgen unas inquietudes.
¿Si se ordenó la liquidación por parte de la Superintendencia en 2006, ya tenemos 16 años y no se ha liquidado, por qué?
Los últimos estados financieros publicados en la página web de EPQ en Liquidación que son de diciembre de 2020. Los Activos que presentan son del orden de $16.481,7 millones; los Pasivos son del orden de $113.198,76 millones. Obviamente el Patrimonio termina siendo de $ – 96.717.05 millones. Para los lectores que no conocen este tema contable, los Activos deben ser iguales a la suma de los Pasivos más el Patrimonio. ($16.481,7 = $113.198,76 + $ -96.717,05)
El resultado de los ejercicios anteriores es de $ – 89.897,98 millones y el de ese año, $ – 11.521.83 millones (cifras negativas).
En el Estado de Resultados de la Gestión de la Liquidación, figuran estas cifras:
Ingresos del período (2020) $10,98 millones Gastos $2.036,3 millones
Ingreso acumulado $182,58 millones Gastos acumulados $11.704,4 millones
¿Por qué siguen manteniendo una empresa en liquidación aumentando año a año el valor de las deudas? ¿Quién va a asumir eso pasivos?
Ahí queda, pues, la joyita de empresa en liquidación.




