


En la catedral de San Pedro, en Cali, se ordenó como monseñor el chocoano Wiston Mosquera. Es el primer obispo afrodescendiente de Colombia.
Su mamá, Jerónima Moreno, estuvo junto a él en la ceremonia episcopal. Con 99 años, dice sentir paz en su corazón: “Dios me lo proteja y le dé salud para todo”.
El pasado 5 de julio, el Papa Francisco nombró al padre Wiston Mosquera Moreno de la arquidiócesis de Cali como obispo de la Diócesis de Quibdó, siendo el primer arzobispo afro en la historia de Colombia.
Este sábado 14 de septiembre, en medio de una ceremonia episcopal al lado de su mamá y al son de la música del Pacífico, recibió la bendición para comenzar este nuevo camino.
“Son demasiadas sensaciones, porque sé que es algo que la gente hace mucho rato lo quería, pero la Iglesia no había dado el paso”, contó monseñor Wiston Mosquera.
«Amémonos de corazón», es el mensaje que el nuevo obispo de 57 años, natural de Andagoya, le envía a la comunidad de Quibdó, una ciudad golpeada por la violencia.

“Estamos felices con la bendición que Dios le ha regalado al Chocó a través de nuestro obispo Wiston Mosquera Moreno y todos estamos unidos en oración y estamos superfelices y aspiramos esa paz que tanto anhelamos”, manifestó Luz Orlanda Hurtado, habitante de Andagoya.
Por su parte, Francia Elena Garcés, docente de catequesis, sostuvo que “me han dado ganas de llorar; es una emoción grande que no alcanzan a entender lo que yo estoy sintiendo en este momento. Es una alegría inmensa verlo hoy obispo y el primer obispo de Colombia. Eso me llena de orgullo y de emoción”.
Wiston Mosquera indica que servir, sembrar sueños y cambiar las penas por alegrías es su misión principal.
“Seguir apostando por la paz de todos los territorios, seguir apostando también por la reconciliación entre colombianos”, acotó el obispo.
De niño, monseñor Wiston Mosquera ayudaba en una parroquia de Andagoya, Chocó. Ahora, su mayor anhelo es llevar a ese mismo territorio que lo vio crecer un mensaje de paz, amor y unión.
A la ceremonia también asistieron varios de sus amigos, con quienes fundó los ‘Forjadores por un Mundo Mejor’ en la parroquia El Buen Pastor, un grupo juvenil que arrebataba niños de las tentaciones de las pandillas en barrios como Charco Azul, Villa del Lago, Ricardo Balcázar o el Pondaje, en el oriente de Cali.
“Llegamos a ser 125 muchachos haciendo labor social y deporte. Hacia 1995, un sacerdote nos invitó al seminario, tres dijeron que eso no era lo de ellos, pero tres sí decidimos aceptar», explicó el religioso.

El obispo
“Fui hasta la nunciatura en Roma y me dijeron: ‘padre Winston, su santidad el Papa Francisco lo acaba de designar obispo de Quibdó. Me quedé pálido y me dieron tres días para responder si aceptaba”, indicó.
El ahora obispo aseguró que “Chocó es una tierra de misión” y que por eso aceptó “el llamado de Dios».
Además, explicó que su inspiración es su mamá, María Jerónima Moreno, quien le inculcó la pasión por el servicio y lo ha acompañado por todas las parroquias que ha pasado por Jamundí, Cali y Robles, donde era conocida como “la primera dama”.
“Colombia tiene sacerdotes afro por cantidades, sin embargo, hay afros que no se identifican como tal, pues en su pasado solo han tenido abuelos o bisabuelos negros, otros, como dice mi mamá ‘se han ido destiñendo’, por eso hay tanta expectativa de un obispo negro en un territorio negro”, aseguró Mosquera Moreno.
La paz, su nueva misión
El obispo sabe que Chocó es azotada por distintos grupos armados, pero expresó no temerles a las balas y ser un “instrumento para que se silencien los fusiles”. Su misión, continuó, estará «recorriendo ríos y las selvas» de su departamento natal.
“Hay dificultades en la zona por temas muy pesados, pero la iglesia en Colombia ha jugado un papel muy importante buscando la paz no solo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), sino con todos los grupos alzados en armas que hay en el país. Cuando se requiera la ayuda del obispo de Quibdó, me vincularé sin dudarlo”, concluyó.
De hecho, la ordenación culminó con la entrega del Cristo de Bojayá, símbolo de la resiliencia de los colombianos ante la guerra.
El próximo 5 de octubre será la posesión en la catedral San Francisco de Asís en la capital del Chocó, donde se espera que las campanas sigan repicando ya que, por fin, su territorio tiene un obispo negro.




