
Por Salomón García Córdoba
Por cambio climático se entiende un cambio de clima atribuido directa e indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmosfera mundial y que se suma a la actividad natural del clima observada durante periodos de tiempo comparables.
Desde la revolución industrial la temperatura de la tierra se ha incrementado de manera acelerada por las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), generada por actividades humanas como la quema de fósiles (petróleo, gas y carbón) y la remoción de bosques.
Con el aumento de la temperatura, se derriten los polos, sube el nivel del mar y las poblaciones costeras se ven afectadas. La agricultura sufre y peligra la seguridad alimentaria. Los fenómenos climáticos son más intensos, frecuentes e impredecibles. Según la ONU, Colombia es el tercer país del mundo más vulnerable frente al cambio climático.
El 2018 se aprobaron leyes en Colombia sobre el cambio climático en cuanto a la baja de emisiones de gases efecto invernadero (GEI), las que contribuyen al calentamiento global, promover las inversiones bajas en carbono y sistemas innovadores de financiación para lograr le meta de reforestación de un millón de hectáreas que el país se trazó.
El cambio climático está agotando el recurso agua y ya hay ríos que están desapareciendo. Proteger el agua tiene que ser un trabajo en equipo.
En el COP26, se planteó un plan de transición energética como una apuesta en materia de cambio climático, Las partes deberán tomar medidas de precaución para prever, prevenir o reducir al mínimo las causas del cambio climático y mitigar sus efectos adversos.
El COP26 es el nombre especifico de la conferencia anual sobre el cambio climático de las Naciones Unidas que tuvo lugar en Glasgow en octubre del año pasado.
Retomando este tema del cambio climático para nuestro departamento del Choco, aparentemente no se notan los cambios que están ocurriendo; hace varios años que no observamos los enjambres de golondrinas que se colgaban en los alambres de la energía eléctrica, anunciando la venida del verano, pero que han sido remplazadas por las palomas que no dejan de ser una amenaza para la salud por el estiércol que depositan en los techos de las casas, si bien es cierto que mucha de nuestra población utiliza el agua de lluvia. Han desaparecido una serie de especies tanto vegetales como animales que frecuentaban nuestras parcelas; esto debido a la tala indiscriminada de latizales (arboles entre 10 y 15 centímetros de diámetro que utilizan en la construcción de terrazas y que corresponden a los futuros arboles adultos. Han desaparecido también muchos peces por efecto de la minería: boquiancha, doncella, barbudos, nininica, sardinas, bagre blanco, guacuco y muchos otros.
Consideramos de mucha importancia la campaña de siembra de árboles que realizará CODECHOCO, entre el 22 y el 26 de abril, como contribución a la conservación de nuestro ecosistema rico den biodiversidad.




