Hoy se celebra el Día Internacional del Armadillo.
Estos animales contribuyen al mantenimiento de bosques y sabanas.
De las 22 especies de armadillos que habitan en el planeta, seis están en Colombia. De ahí que las acciones para su conservación incluyen operativos para evitar la comercialización de su carne, monitoreo y educación ambiental.
Parte de su aporte
Conocidos como los ‘arquitectos de la naturaleza’, los armadillos cavan sus madrigueras con varios túneles y entradas que, en ocasiones, tienen gran acumulación de material vegetal y le permiten al suelo hidratarse, oxigenarse y recuperarse, lo que hace fundamental a esta especie para el mantenimiento de bosques y sabanas.
En este camino hacia su protección, se busca conservar estas especies con acciones que incluyen educación ambiental, operativos de fauna silvestre y en restaurantes para evitar la comercialización de su carne, lo mismo que monitoreo mediante cámaras trampa, y evitar la transformación y destrucción de sus hábitats y las quemas del bosque.
Una especie particular
Los armadillos solo habitan en los ecosistemas de las Américas. En Colombia, en los Llanos Orientales es donde hay la mayor diversidad de especies, pero se encuentran en todo el país y en entornos de hasta casi 3000 metros de altitud.
En las sabanas de los Llanos Orientales habita un armadillo endémico conocido como sabanerito (dasypus sabanícola), hoy seriamente amenazado. Las otras especies son: armadillo nueve bandas (Dasypus novemcintus), el carrizalero (Dasypus pastasae), el cola de trapo (Cabassous unicinctus), el gigante (Priodontes maximus) y el cola de zorro (Cabassous centralis).
Pueden pesar hasta 50 kilogramos y medir más de un metro de longitud. Pero hay especies de apenas 100 gramos y 13 centímetros.
Tienen un excelente sentido del olfato y fuertes garras para excavar y abrir los termiteros y hormigueros.
Son unos de los mamíferos que menos energía necesitan para vivir. Esto se explica, en parte, por su dieta, que está basada principalmente en insectos.
Las madrigueras son indispensables para los armadillos. No solo les brindan protección ante potenciales depredadores, sino también les ayudan a mantener su temperatura corporal.
Entre sus características anatómicas más sobresalientes está su caparazón, una estructura única entre los mamíferos.
Cuando se asustan, algunos pueden saltar hasta 90 centímetros y dejar de respirar hasta 10 minutos sin afectarles, lo que les salva la vida cuando se derrumba su madriguera o enfrentan otras amenazas.




