Por Cristóbal Segura Palacio, Administrador Agropecuario y natural del Chocó. José Aristófanes Mena Murillo, Ex Candidato Alcaldía Bahía Solano. James Segura Palacio, Ex Alcalde Bahía Solano. Pedro Ángel Viñuela Gonzales, Ex Diputado del Chocó. Gustavo Villalba Lemus, Líder Comunitario.
En el Chocó, sus habitantes y los ambientalistas celebran la decisión del Gobierno Central de que no habrá construcción del Puerto en la Bahía de Tribugá en la Costa Pacífica del Chocó.
Qué paradoja, qué ironía. Lo que en otrora constituyó una aspiración del pueblo costanero, hoy es una utopía que celebra una parte de la población.
Mientras en Turbo y Necoclí en la Subregión de Urabá Antioqueño construyen tres puertos de aguas profundas y un aeropuerto internacional en Necoclí, al Chocó esa tierra discriminada y marginada, se le niega un puerto en una Bahía de aguas profundas.
Al Gobierno Nacional le interesa alimentar el viejo truco ambiental para negar la posibilidad de desarrollo y bienestar a la población del Chocó. Es fue la noticia con que hoy abrió su emisión Caracol.
Por segunda vez el Chocó se quedó con la ley y sin la obra referida. El primer caso fue con la ley 121 de 1959 cuando se aprobó el trazado entre Ánimas-Istmo de San Pablo-Bahía Solano-Palo de letras. Posteriormente se vapuleó mucho el trazado del canal interoceánico Atrato-Truandó que fue estudiado por eminentes científicos. Luego, la tercera ocasión de la que nos ocupamos hoy, tiene que ver con la construcción del Puerto Alterno de Tribugá, en el Municipio de Nuquí, una Bahía de aguas profundas, cuya obra pretendía descongestionar el puerto de Buenaventura.
Todo el pueblo chocoano (negros-indígenas-mestizos) respaldamos esta iniciativa. Sin embargo el estado colombiano fue negligente y dejó al pueblo chocoano colgado de la brocha con una utopía más.
La importancia del pueblo de Buenaventura, catapultó esta ciudad como un polo de desarrollo económico, político y social del Valle del Cauca y lo colocó a la vanguardia de los puertos de Colombia que por su volumen de carga movilizada, aún se ubica en el primer puesto a nivel nacional a pesar de que mi profesor de sociología desconoció y negaba mi afirmación, para él era Barranquilla.
Un Puerto significa inmensas oportunidades de desarrollo, se incorporan nuevas áreas a la producción agropecuaria, se instalan nuevas poblaciones, caseríos y muchas personas que encuentran la posibilidad territorial de construir una vivienda y se genera trabajo productivo que ayuda al bienestar y al desarrollo humano de la población.
Es inmenso lo que hemos perdido con la negativa del Gobierno de construir el puerto Alterno de aguas profundas de Tribugà. Perdimos la oportunidad de valorizar todo el territorio de la costa del Pacífico y es lógico imaginar que la presencia del puerto, revivía nuestra vieja ilusión de contar con la vía al mar Istmo de San Pablo-Nuquí. Las próximas generaciones pagarán caro el abandono y ostracismo en que seguiremos viviendo por muchos siglos más. Es hora de que nuestros mandatarios locales y regional retomen la bandera de las grandes obras de envergadura que reclama el Chocó, de las que hemos hecho una ligera mención.
Necesitamos que un mandatario local del andén Pacífico lidere y convoque a la población del Chocó para reclamar sus derechos ante el Gobierno Central y los organismos internacionales. Atentamente




