El paro armado del ELN en el San Juan completa cinco días generando inmensos padecimientos y a la población y pérdidas incalculables a la precaria economía de la subregión del Chocó.
Ayer, 15 de agosto, se conoció la muerte de tres mujeres indígenas. Se trata de Isabella Piraza Pizario, niña de un año y cuatro meses, quien falleció en San Cristóbal, municipio de Istmina. También murieron Yeliza Sarco Chamarra, de 32 años, y su bebé recién nacida, en la comunidad Santa María de Pángala, en el municipio del Litoral del San Juan.
Estas muertes están asociadas a las infrahumanas situaciones que padecen las comunidades rurales del Chocó y a la imposibilidad de movilizarse a sitios urbanos para recibir atención médica, debido al bloqueo armado del ELN en el río San Juan.
Luz Estella Murillo, secretaria de salud del Litoral del San Juan, entregó más detalles sobre este suceso: «según las manifestaciones de la comunidad no se pudo hacer el acercamiento a las instituciones de salud ya que no tenían disponibilidad de combustible en su momento, situación que es compleja, porque la única ruta de desplazamiento que tenemos en el municipio es la vía fluvial y al no contar con el combustible necesario y por la hora en la que ocurrieron los hechos era muy difícil que pudieran desplazarse», explicó.
La Asociación Consejo de Autoridades del Pueblo Wounaan de Colombia, Woundeko, denunció que “la niña Isabella Piraza Pizario quien hacía parte de la comunidad de San Cristóbal (municipio de Istmina), por miedo y zozobra a la restricción de movilidad, las autoridades indígenas no los pudieron trasladar a las cabeceras municipales”.
En el comunicado mencionan el desabastecimiento de alimentos y medicamentos que se viene presentando, con su relevancia para la atención de enfermos con diagnósticos de paludismos y demás síntomas de las diferentes comunidades indígenas.
Las imágenes de los municipios de la subregión del San Juan muestran pueblos fantasmas y embarcaciones abandonadas a las orillas de los ríos, todo debido al temor generado por el paro armado del ELN. Las calles de los pueblos están desiertas a causa de la “ley del terror” que impide la movilización de las personas en la región.
El alcalde de Istmina, Jeison Mosquera, hizo un llamado urgente al gobierno nacional, denunciando la falta de apoyo y la desatención hacia la crisis humanitaria que azota la región.





