Las Cantadoras de Bojayá y Quibdó unen sus voces al Coro Juvenil de la Filarmónica para respaldar la paz y los Acuerdos de paz con las FARC, en el cuarto aniversario de su firma.
Hoy a las 9 p.m. cantarán !Ay Padre!, una composición del maestro Juan Pablo Carreño con las solistas Nelly Valencia Cáizamo, Valeria Bibliowicz y Beatriz Elena Martínez.
El acto será transmitido por Canal Capital, los canales regionales y el Facebook de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional.
!Ay Padre! comienza contando lo que ha vivido y sigue viviendo el país por cuenta de la violencia:
“Nos hemos quedado huérfanos, sin padre; nuestras madres han quedado viudas.
“Estamos sujetos a la persecución; nos fatigamos, no tenemos reposo. Ahora los carniceros son nuestros señores, y no hay quien nos libre de sus manos. El hambre nos hace arder en fiebre; ¡tenemos la piel requemada como un horno!
“Ya no se ven ancianos sentados a la puerta; los jóvenes dejaron de cantar. Para nuestro corazón terminó la alegría; nuestras danzas se volvieron cantos de dolor. Por eso tenemos triste el corazón; por eso los ojos se nos han nublado”.
“La esencia de la obra son las catadoras,” dice la soprano lírica chocoana Nelly Valencia. “Ellas vivieron en carne propia lo que cantan, y cuando entonan el !Ay Padre!, es un privilegio verlas expresarse, cantar libremente y transmitir ese profundo dolor. Cantando ellas se transforman, entran en un trance en el que expresan todo ese sentimiento. Es maravilloso a tal punto que la parte musical queda de lado, y uno se va lo interpretativo, a lo desgarrador; deja el alma allí.”
“Los alabaos originalmente se cantan en los funerales. Las cantadoras cuentan que cuando el muerto está ahí, se emocionan más y cantan para aliviar al doliente, y emocionarlo con su música. El !Ay Padre! lo hemos cantado como si tuviéramos los muertos en frente.”
Para Valencia la canción de Carreño es de esperanza. “Hay un momento en el que se le reclama a Dios ¿Por qué te has olvidado de nosotros? ¿Por qué nos has abandonado tanto tiempo , pero al final se le pide con esperanza: ¡Haz de nuestra vida un nuevo comienzo!”
Cuenta Valencia, que luego de la masacre, el pequeño grupo de cantadoras de Bojayá comenzó a componer y se fortaleció. Sus cantos dejaron de ser sólo para los funerales, para despedir el alma del ser querido, y se convirtieron en narraciones de la vida, de la cotidianidad y de la naturaleza. Hablan de dolor, pero también de alegría y de paz. “Manteniendo la esencia de los alabaos, ellas comienzan a escribir, a sumarle sus propias letras a los cantos que habían aprendido de los abuelos.”
Y, ¿cuál es la esencia de los alabaos?
“Se dice que su origen está ligado al canto gregoriano, y que también tiene que ver con el jondo. Al gregoriano se parecen porque es un canto responsorial: hay un solista y un coro que responde. También tiene mucha influencia del gospel, de esos cantos negros espirituales que hablan de la liberación del alma, y le dicen a Dios que nos vamos a encontrar en el más allá. Son la liberación de la persona que murió, y la esperanza del reencuentro.”
“La historia los llevó a convertirse también en cantos de resistencia. Eran una manera de decir: aceptamos la religión y la música que nos imponen, pero la moldeamos a nuestra imagen.”




