Municipio de Quibdó

(De la edición extraordinaria de ABC de octubre 12 de 1924)
Por Delfino Díaz Ruiz
Interventor Municipal de Quibdó
Quibdó, capital del municipio del mismo nombre y de la Intendencia Nacional del Chocó, es el centro de las actividades características de una ciudad.
Desde 1907 se abrió para ella una era de progreso lento, pero seguro, gracias a la cual su aspecto ha cambiado radicalmente. Quibdó se moderniza a ojos vistas, y en este movimiento hay que tener presente la obra de los cabidos de la ciudad, secundados en algunas ocasiones, de modo amplio y liberal, por el gobierno de la intendencia..
La ciudad cuenta hoy con alumbrado eléctrico, público y privado; sus calles rectas y anchas, en lo general, , están en una grande extensión pavimentadas de cemento; ; existe servicio de automóviles y camiones; posee edificios para colegios y actualmente se levanta uno modernísimo y bello, para la Escuela de Varones, obra que ejecuta y lleva a cabo el municipio; tiene servicio de bomberos; en el Parque del Centenario se levanta airoso un magnífico monumento que la municipalidad ha dedicado para guardar las cenizas del doctor César Conto, ilustre hijo de la ciudad.
Existen, además, oficinas de Correos y Telégrafos, Juzgado Superior, dos juzgados de circuito, , uno municipal y fiscalía. La más alta autoridad administrativa reside en la ciudad capital, y lo es el señor Intendente, cuyo despacho cuenta con dos secretarios, uno de gobierno y otro de hacienda, jefes de secciones, subjefes, etc. El Prefecto de la Provincia reside igualmente en la capital, como la Gendarmería Intendencial, etc.
El tren municipal consta de alcalde, con una oficina completamente dotada de personal para los diversos asuntos del despacho; personero, interventor, tesorero de rentas, celadores, empleados de la planta eléctrica, y bombas contra incendio, juez, inspector de trabajo, policías, etc.
El Cabildo ha dictado importantes acuerdos el presente año. Uno de ellos crea una lotería y los demás tienden todos a desarrollar y vigorizar la acción municipal, dentro de la autonomía legal.
El Consejo Administrativo de la Intendencia ha cedido al municipio el diez por ciento del producto bruto de la rente de licores y degüello, y el cinco por ciento de la de tabaco. La misma corporación tiene importantes proyectos que miran al desarrollo de la capital y de los municipios, para ponerlos en vigencia en el próximo ejercicio.
El municipio ha ejecutado obras importantes en los puertos llamados Nacional y del Mercado. El primero, especialmente, es una obra que adorna la ciudad y presenta, como el segundo, grandes facilidades para el acceso de los pasajeros que vienen a bordo de los buques que hacen el tráfico con Cartagena.
El Gobierno Intendencial dedica todos sus esfuerzos a concluir en el próximo año la famosa obra de la Penitenciaría que constituirá, a no dudarlo, un paso de avance en las construcciones urbanas y llenará una inaplazable necesidad social.
La misma entidad construyó la calzada que une la parte norte de la capital con el lote denominado Nausígama, desde el cual parte la bella obra de la carretera a Istmina, que se extiende en una extensión de algo más de kilómetro y medio, que sirve de eje al moderno plano de urbanización municipal, llevado a cabo con la más decidida protección de la Intendencia y de su oficina de obras públicas y con la colaboración de los ingeniero Castro Baldrich, ejecutor de la carretera, y White, ingeniero de caminos de la Intendencia. Se puede asegurar que antes de cinco años el nuevo barrio estará poblado y ostentará construcciones modernas y elegantes.
La Sociedad de Mejoras Públicas, presidida por el arquitecto don Luis Llach, y compuesta de señoras, señoritas y caballeros de grandes entusiasmos progresistas, labora activamente, y entre los proyectos que pondrá en obra brevemente está la obra del cementerio, tan descuidado por quienes lo han usufructuado.
Se estudian los asuntos relacionados con las obras de acueducto, alcantarillado, saneamiento en general, nuevas escuelas, pavimentación, etc., y el municipio construirá tres modernos edificios para la planta eléctrica, el polvorín y el matadero, todos de cemento, en 1925.
Las rentas y entradas municipales de todo género han anunciado un permanente alza, a partir de 1923, en que se triplicaron. Este fenómeno, que indica prosperidad, puede notarse con el examen del dato siguiente:
Producto de rentas
1918 23.644.52
1919 23.844,79
1920 34.465,23
1921 35.053,28
1922 37.348,50
1923 51.820,58
El presupuesto de rentas de 1924 está calculado en 55.000,00. Las rentas han dado hasta el 31 de agosto los resultados siguientes:
Consumo y aduanillas 20.472,01
Multas 475,35
Bienes municipales, Remate 1.219,50
Mercado 402,70
Degüello 2.355,00
Juegos y diversiones 564,20
Planta eléctrica (Luz privada) 3.212,68
Animales en poblado 23,50
Participación rentas intendenciales 1.332,80
Auxilkio al monumento a Conto 1.000,00
Impuesto predial 31,20
Aprovechamientos 96,54
Recaudaciones 156,05
Total del producto $ 31.341,53
Y los recaudos por concepto de las mismas están muy aproximados a las cifras que arrojan los productos a favor del tesoro municipal. Mayores fueran estos si la renta de consumo a aduanillas no hubiese tenido una merma de treinta por ciento por causas de malestar comercial en el primer semestre.
Los gastos del tren están pagados al día y las obras públicas marchan regularmente, sin perjudicar los demás servicios. El municipio está, pues, en el más perfecto equilibrio: goza de crédito en el comercio de Quibdó, cuyos miembros más pudientes, como los señores Rumié y Meluk, Malluk y K & B. Meluk, etc. Le prestan todo apoyo para desarrollar sus empresas, como también la Empresa Eléctrica del Andágueda, cuyo gerente, el caballero Burton Isenor, ha sido amplio y obsequioso.
El municipio debe únicamente 2.000 pesos a la casa de Rumié, que generosamente le hace suministros para introducción de petróleo crudo, lubricantes, etc..
Quibdó, septiembre 26 de 1924
El Interventor Municipal, Delfino Díaz Ruiz




