


Por Carmelo Negrete Arrazola, Círculo de Periodistas del Chocó, [email protected]
En las décadas del 50 al 70 se produce una irracional explotación del árbol conocido como Cativo en el Bajo Atrato y Darién, exactamente en los municipios de Unguía y Riosucio, cuyo producto maderable era enviado a Barranquilla para la fabricación de triplex y surtir empresas como Triplex Pizano.
Una explotadora de Cativo era la empresa Maderas del Atrato, que posteriormente se trasladó a Barranquilla donde cambió la razón social por Covadonga, de propiedad de la familia colombo española de apellido Dago.
En dicha empresa trabajó hasta su final, tanto en el Darién como en Barranquilla, en condición de estibador el señor Miguel Agualimpia. En ese ambiente cativero nació sietemesino el protagonista de esta historia el que más tarde sería uno de los mejores pintores de Colombia, el gran Leonardo Agualimpia Córdoba, ocurrida el 22 de diciembre de 1966.
Una vez crecido en ese ambiente barranquillero del Caño de Ahuyama donde creció conociendo las rigurosidades de la calle y teniendo la edad requerida empezó sus estudios primarios mostrando siempre sus dotes de pintor, haciendo dibujos del Pato Donald, Kalimán y otros cómics de la época, los cuales los vendía a sus amigos y compañeros de estudio para asegurar su supervivencia
Debido a sus excelsas condiciones de pintor era el encargado de elaborar las carteleras del salón de clases, como también tendría dotes de poesía, los cuales plasmó en una poesía dedicada a Pambelé, esa figura grande del boxeo, primer campeón mundial del boxeo colombiano.
En esa época de estudiante el asma que padecía desde niño lo atacó fuertemente, tuvo que buscar asistencia médica y social, y un amigo le recomendó que se metiera al boxeo y de esta forma el asma desaparecía.
Como en efecto sucedió ya que como amateur realizó 98 peleas perdiendo solo 4 que inclusive afirma que solo perdió 2. Fue campeón nacional en Pereira y el campo profesional realizó 12 peleas, de las cuales ganó 10 y perdió 2
En este ajetreo del boxeo profesional le tocó enfrentar una pelea eliminatoria por título mundial con el portorriqueño Edwin González, la cual iba ganando ampliamente hasta el punto que lo había tumbado en el 4 asalto, había ganado 7 asaltos sin problema, pero al empezar el 8 asalto salió una anunciadora con una pancarta con el número 8 anunciadora con un abultado trasero, cosa que llamo la atención del pintor que solo miraba ese trasero voluminoso pedazo de carne y se descuidó, siendo golpeado en el octavo asalto y cayú a la lona para así decretar el knock out técnico marcando el final de un gran boxeador y el inicio de un gran pintor, con una rapidez para manejar los guantes, hasta el punto que lo denominaban “El Tommy Hearns” colombiano por esa rapidez en las manos y por su cuerpo longilíneo.
Este hecho transcendental en la vida de Leonardo Agualimpia lo obligó a recapacitar y concluir que si Botero pintaba gordos, el podía pintar traseros, nalgatorios, colas o culis como lo denominan en el Pacífico. Y lo volvió su impronta de pintura hasta el punto que hasta la fecha ha realizado 152 exposiciones, 52 en el exterior, en países como Estados Unidos, Francia, España, África sobre todo en Sudáfrica por invitación de Nelson Mandela a quien le realizó un cuadro.
Sus anécdotas como pintor son muchas, lo que le ha traído amistades con Rocío Jurado, el torero Ortega Cano a quien le regaló un sombrero vueltiao, con Gabriel García Márquez, con Alfredo Gutiérrez a quien le pinto la carátula retrato en el disco EL CORRALERO y un caso especial es su amistad con el difunto presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien lo invitó por un mes y lo sostuvo viviendo en Venezuela por siete años con todas las comodidades posible de un rey, como él lo afirma.
Uno de los sitios donde se siente más cómodo y admirado como boxeador y pintor es en San
Basilio de Palenque
Uno de los deseos de este gran pintor es conocer su tierra, ya que fue llevado de meses para Barranquilla. Quiere compartir con sus paisanos, conocer gran parte o todos sus familiares que viven en el Chocó y lo quiere hacer exponiendo sus pinturas en el evento de chirimía ‘Antero Agualimpia’, clarinetista chocoano de renombre, ascendiente de su familia apostada mayormente en los municipios de Condoto y Tadó, previsto anualmente para el mes de diciembre .
Leonardo Agualimpia en su visita a África pudo charlar con algunas personas miembros del grupo bantú quienes afirman que el poder del ser humano sobre todo las mujeres está en su trasero, nalgatorio, cola o culo
Con todo entusiasmo el Chocó esperará la llegada de un hijo pródigo




